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    8/18/2009

    En ayuda del ingeniero de los ecosistemas

    El conejo es una pieza clave en el mundo mediterráneo, más allá de su protagonismo como presa básica para muchos depredadores. Por el mismo motivo, el declive de este auténtico “ingeniero de los ecosistemas” puede desencadenar importantes efectos en cascada, a menudo poco evidentes o conocidos. Recuperar sus poblaciones es urgente y prioritario.
    Estamos acostumbrados a escuchar y leer sobre la necesidad de recuperar la abundancia de conejos en la península Ibérica. Pero, ¿quiénes lo reclaman? Por un lado, como es natural, los cazadores; por otro, los conservacionistas preocupados por los depredadores que dependen estrictamente del lagomorfo.

    No es un asunto menor: más de cuarenta especies consumen o pueden consumir conejos con cierta regularidad, incluidos algunos omnívoros como el jabalí o reptiles como la culebra bastarda. La mayoría de sus depredadores son carnívoros y rapaces de gran interés desde el punto de vista de la conservación.

    El papel del conejo como presa para la comunidad de depredadores mediterráneos es de sobra conocido. En la Reserva Biológica de Doñana se ha estimado que, antes de la llegada de la enfermedad hemorrágica vírica, éstos consumían más de cincuenta mil conejos al año en una superficie de unas seis mil hectáreas, lo que equivaldría a unos ocho conejos por hectárea.

    Pero la importancia del lagomorfo va mucho más allá. Y no me refiero sólo a la opinión de historiadores que, como Antonio García Bellido, reclaman para él la condición de animal totémico o simbólico de la península Ibérica, sino a su papel ecológico. Me atrevería a decir que sin conejos el monte mediterráneo no existiría, o al menos no sería tal como lo conocemos.

    Debemos pues contemplar la idea del conejo como “ingeniero de los ecosistemas”, es decir, con capacidad de modificar las condiciones ambientales y la disponibilidad de recursos y que, por lo tanto, puede afectar a otras especies y a las relaciones entre éstas.
    Autor:
    Miguel Delibes Mateos
    7/16/2009

    Cambio climático.¿España lucha lo suficiente?

    Según fuentes de recientes declaraciones de Juan Verde, asesor para el cambio climático del presidente Barack Obama, España “suspende” en la lucha contra el cambio climático.

    El asesor del presidente americano ha expresado, recientemente, que: “hoy por hoy España tiene un suspenso en lo que respecta a la lucha contra el cambio climático, ya que desde 1990 ha aumentado las emisiones de gases nocivos para la atmósfera en un 50%”.

    En una ponencia titulada: “Cambio Climático: retos y oportunidades”, Juan Verde expuso que EEUU pretende aumentar el uso de las energías renovables hasta el 25%, desde un actual 7%, de aquí al 2025 y espera poder independizarse por completo de los combustibles fósiles de aquí al 2050.

    Si bien el asesor del presidente americano parece valorar el esfuerzo de España, también sostiene que Estados Unidos “ha sabido asociar el cambio climático al bolsillo de la gente”.

    Por su parte, en los cursos de verano de la Universidad de Málaga, durante una conferencia, el presidente de “The Climate Proyect” en España, sostuvo que: “el presidente Barack Obama tiene la intención de ratificar el Protocolo de Kioto  en la próxima revisión, que se celebrará a finales de año en Copenhague, ya que Estados Unidos quiere liderar al mundo entero en la lucha contra el cambio climático“.

    Mientras los políticos van a un ritmo, la población siempre va por delante y demuestra como es permanente la preocupación por concientizar cada vez más a la a las personas y la importancia de la lucha que se viene  manteniendo contra el cambio climático así como contra el calentamiento global.

    Aquí podemos recorrer varios artículos interesantes para informarnos mejor acerca de este tema crucial, tanto para España como para el resto del planeta:

    Gracias:
    Sandra Varela Fernandez

    6/22/2009

    ENTREVISTA: El cambio climático y los ecosistemas en el océano Ártico

    Las regiones polares juegan un papel fundamental en muchos sistemas de la tierra y, globalmente, los climas polares son importantes porque ayudan a mantener la circulación tanto de la atmósfera como de los océanos y, por tanto, la temperatura global. Desde el punto de vista de la ecología, las regiones polares proporcionan hábitats a especies terrestres y marinas extremadamente especializadas. Además, socioeconómicamente, los océanos polares proporcionan áreas muy productivas sobre las cuales se mantienen las pesquerías mundiales. En el último siglo, las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero de origen antropogénico han provocado un incremento de la temperatura media de la Tierra de 0.8 grados centígrados, según el último Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, y seguirá aumentando durante al menos un siglo cada vez más rápidamente si no se hace nada para contener las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

    Desde hace tiempo se sabe que las regiones polares están resultando afectadas por el calentamiento global más rápidamente que las regiones templadas. En el Ártico, desde 1880, se ha reducido la extensión del hielo en verano en más de la mitad y las predicciones del IPCC apuntan a que a partir de 2030 la región estará completamente libre de hielo en dicha estación. Esta pérdida rápida de hielo en verano en el Ártico va en detrimento de muchos organismos, terrestres y marinos, que dependen de la cubierta de hielo para alimentarse cada verano. La pérdida de capa helada provocará también un cambio profundo en la cantidad de luz que llega al agua así como turbulencias y alteración de propiedades, lo que afectará directamente al metabolismo de las comunidades pelágicas de plancton.

    La temperatura en el Ártico está aumentado 0.4 grados centígrados por década y, según las predicciones, el calentamiento será de 9 grados a finales de siglo. Esto significa un calentamiento más rápido que el que se registrará en cualquier otra región y es debido al declive rápido de la capa de hielo que refleja la luz del sol. Debido a estos cambios acelerados, es urgente investigar los efectos que el calentamiento global está teniendo ya en el metabolismo de las comunidades árticas.

    Los cambios que afectan a los ecosistemas árticos no van a suceder linealmente, igual que no ha sido lineal la reducción del hielo debido a muchos mecanismos de retroalimentación implicados. Los cambios de los ecosistemas pueden ser abruptos y provocar una reorganización completa de los procesos en los ecosistemas que pueden ser irreversibles, lo que se denomina normalmente un cambio de régimen. Este concepto es la base del proyecto de investigación de cambios bruscos en el Ártico (ATP, en sus siglas en inglés). El calentamiento del ártico puede permitir la invasión de especies no polares, que son potencialmente capaces de reestructurar toda la red alimenticia y competir con los organismos endémicos del Ártico. También se ha predicho que el aumento de luz puede jugar un papel alterando la producción primaria y cambiando los equilibrios de producción y respiración de los organismos. Es importante, por tanto, intentar predecir cualquier cambio de régimen en esta área antes de que suceda, porque probablemente será imposible devolver el sistema a su estado original.

    Las comunidades de plancton se clasifican como 'fuente' o como 'sumidero' de dióxido de carbono en función de la actividad de producción o de respiración de los organismos. La producción de una comunidad de plancton se refiere al consumo de nutrientes con emisión de oxígeno, mientras que la respiración significa consumo de oxígeno producción de dióxido de carbono. Si las comunidades están produciendo más oxígeno del que consumen, el resultado neto se denomina autotrófico, o 'sumidero'. Si la comunidad consume más oxígeno del que produce, se llama heterotrófica, y por tanto será una comunidad 'fuente' de dióxido de carbono.

    En esta primera campaña del proyecto ATP estamos midiendo las tasas metabólicas de comunidades planctónicas pelágicas en diferentes masas de agua para evaluar la tasa de producción y la de respiración, así como la relación entre ambas, para descubrir si estas comunidades son netamente autotróficas o heterotróficas. Estas tasas se pueden comparar luego con mediciones tomadas en el verano de 2007 y de 2008. Tras esta campaña, realizaremos un experimento en la Universidad Central de Svalbard (UNIS), en Longyearbyen (Noruega) para evaluar la respuesta metabólica del plancton a un incremento de la temperatura de 0 a 9 grados centígrados, prestando especial atención a cualquier umbral de calentamiento o cambio abrupto que pueda ocurrir.

    Al determinar el efecto del cambio climático en estos principales procesos de los ecosistemas, podremos predecir mejor cualquier cambio de régimen que pueda ocurrir en el futuro, dañando para siempre el sistema ártico.

    Johnna Holding, bióloga del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC-UIB
    Fuente:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cambio/climatico/ecosistemas/oceano/Artico/elpepusoc/20090622elpepusoc_2/Tes
    Más información sobre el estudio científico del Ártico
    http://www.elpais.com/graficos/sociedad/Viaje/Artico/elpgrasoc/20090618elpepusoc_1/Ges/


    6/13/2009

    Artículo: ¿Existe el crimen ecológico internacional?

    El medio ambiente no es una moda sino la realidad donde vivimos más de 6.600.000.000 de personas en todo el mundo; pero lo cierto es que parece que ha sido de un tiempo a esta parte cuando se ha descubierto la importancia del cambio climático, la sobreexplotación pesquera, el efecto invernadero, los residuos tóxicos, la contaminación, el crecimiento sostenible, el deshielo de los polos, la multitud de especies en peligro por la pérdida de sus hábitats, la conservación de los bosques, el uso de energías renovables... que “quien contamina, paga” y que se debe castigar al responsable de un delito medioambiental.

    Sin embargo, esta conciencia social no se traduce en la práctica y seguimos contaminando –cada vez más– sin cambiar de actitud. De hecho, “los problemas medioambientales” sólo le preocupan al 0,5% de los españoles (1) y el término medio ambiente (2) ni tan siquiera figura directamente en nuestro diccionario donde, al menos, sí que podemos encontrar varias acepciones de “ecología” como “la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno” o bien “la defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente”. En ambos casos, se trata de definiciones muy poco precisas si tenemos en cuenta la variedad de actividades –tanto humanas como naturales– a las que afecta la preservación, conservación y mejora del medio ambiente. Una imprecisión que incluso se ha visto reflejada en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional español (3).

    Si a la dificultad de definir qué es el medio ambiente, le añadimos el calificativo de internacional y trascendemos más allá de nuestras fronteras, el resultado se podría extender ilimitadamente; sobre todo cuando, en último término, lo que nos planteamos es analizar si se regulan los delitos relacionados con este ámbito.

    Como veremos a continuación, al planeta no le falta voluntad... le fallan las fuerzas.

    El delito ecológico internacional

    En 1947, la Asamblea General de la ONU creó la Comisión de Derecho Internacional para promover el desarrollo progresivo de estas normas y lograr su codificación; encomendándole que redactase dos proyectos “para fortalecer la paz y la seguridad internacionales y (…) contribuir a promover y llevar a la práctica los propósitos y principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas”:

    * El primero –para establecer una jurisdicción penal internacional–se concluyó casi cincuenta años más tarde, en 1994, y dio lugar al denominado “Estatuto de Roma” por el que se creó la Corte Penal Internacional (CPI).

    * El segundo –un “Código de crímenes contra la paz y la seguridad de la humanidad”– se fue desarrollando al mismo tiempo que aquél hasta que la Comisión lo finalizó en 1996.

    Mientras que la Corte Penal Internacional entró en vigor el 1 de julio de 2002, ¿qué ocurrió con el segundo proyecto? La respuesta se encuentra en la exposición de motivos de la Ley Orgánica 6/2000, de 4 de octubre, por la que España autorizó la ratificación del Estatuto de la CPI: “Estos proyectos fueron presentados por dicha Comisión en 1994 y 1996, respectivamente, y, una vez refundidos, ampliados y completados por un Comité compuesto por representantes gubernamentales, constituyeron la base de trabajo de la Conferencia Diplomática de Roma”.

    Al refundirse en un solo texto se perdió la ocasión de regular los crímenes ecológicos –daños graves al medio ambiente, causados deliberadamente o por negligencia culpable– que sí que figuraban en el borrador del Art. 26 de este Código; aprobado por la Comisión de Derecho Internacional, en primera lectura, pero que se suprimió en la segunda y, definitivamente, en el texto final junto a otros delitos internacionales como el tráfico de estupefacientes, la dominación colonial, la intervención extranjera o el entrenamiento de mercenarios; de modo que, hoy en día, la Corte no está facultada para juzgar ninguno de estos delitos ni, por tanto, los relacionados con el medio ambiente.

    De forma análoga, esta misma situación sucedió con otro proyecto de la Comisión de Derecho Internacional que revestía “gran importancia en las relaciones entre los Estados”: su responsabilidad internacional. Una materia que se regula, fundamentalmente, por el Derecho Consuetudinario –es decir, por la costumbre internacional– pero que también fue objeto de atención por la Comisión al tratar la “Responsabilidad del Estado por hechos internacionalmente ilícitos” –en palabras de la propia resolución– que fue adoptado por la CDI el 9 de agosto de 2001 y, más tarde, por la Asamblea General de la ONU el 28 de enero de 2002 (A/RES/56/89) durante el 56º periodo de sesiones.

    En un primer momento, este proyecto debatió incluir el “famoso” apartado d) del párrafo 3 del Art. 19 que consideraba crimen internacional “la existencia de una violación grave y en gran escala de una obligación internacional de importancia esencial para la salvaguardia y la protección del medio humano, como las que prohíben la contaminación masiva de la atmósfera o de los mares”.

    Parecía que –por fin– el Derecho Internacional era consciente de la necesidad de proteger el medio ambiente y que se iba a crear una norma imperativa que considerase al crimen ecológico internacional como delito. Incluso la propia Comisión llegó a calificarlo de “innovador y revolucionario” en un informe que redactó para la Asamblea General de las Naciones Unidas pero, finalmente, tampoco logró prosperar.

    En este caso, coincidieron diversos factores: La imprecisión con la que se redactaron los conceptos de “violación grave”, “importancia esencial” o “contaminación masiva” dando lugar a numerosas dudas sobre su interpretación, alcance y contenido. Diversos autores –como Robert Rosenstock (4), apasionado detractor del Art. 19, o Aurelio Pérez Giralda (5) – han destacado que este párrafo “presenta dos problemas graves desde el punto de vista de la técnica jurídica: para empezar, se separa de la estructura del Proyecto, que sólo trata las normas secundarias, pues ejemplifica el tipo de obligaciones sustantivas cuya violación constituye el “crimen”. Y lo que es más grave, contrario al principio de legalidad, que en Derecho Penal obliga a que se tipifiquen las conductas taxativamente: no caben los ejemplos ni la analogía”. Al fin y al cabo, ¿qué se considera “grave” o “esencial”? ¿A qué llamamos “masivo”? ¿Por qué se prohibía tan sólo la contaminación de la atmósfera y los mares y no la de la biosfera, en general?

    Además de las deficiencias técnicas, la polémica en torno al Art. 19 es una buena muestra de las dificultades y críticas –tanto de los Gobiernos como de diversos autores– por las que pasaron los Relatores del proyecto, desde las primeras propuestas del cubano Francisco García Amador, a mediados de los años 50, hasta su conclusión –ya entrado el siglo XXI– con el informe de James Crawford en el que se reformuló completamente el artículo y, sin mencionar el medio ambiente, se desdibujó su contenido limitándose a señalar que “el Estado responsable del hecho internacionalmente ilícito está obligado a ponerle fin, si ese hecho continúa; a ofrecer seguridades y garantías adecuadas de no repetición, si las circunstancias lo exigen; (...) y a reparar íntegramente el perjuicio causado por el hecho internacionalmente ilícito” (Arts. 30 y 31 A/RES/56/89).

    Como ha señalado la profesora Ponte Iglesias (6) “(…) No cabe duda de que todavía persisten incógnitas y dificultades tanto en el plano normativo como institucional en torno al reconocimiento jurídico de la figura del crimen ecológico internacional” que aún tiene “una existencia incipiente y unos contornos jurídicos todavía insuficientemente perfilados”.

    En estas circunstancias, careciendo de “convenciones internacionales (…) que establecen reglas expresamente reconocidas por los Estados litigantes (7) ”si se produjera un delito medioambiental internacional, ese mismo artículo del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia establece que la controversia se someterá a: “La costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho” –ya vimos que la responsabilidad internacional se regula fundamentalmente por el Derecho Consuetudinario–; los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas; las decisiones judiciales y las doctrinas de los publicistas de mayor competencia de las distintas naciones, como medio auxiliar para la determinación de las reglas de derecho”. Y, si las partes lo aceptan, el litigio se puede decidir basándose en el principio de la equidad.

    De ahí la importancia de aquellos principios fundamentales que –en este ámbito– son una necesidad para la comunidad internacional y que se podrían concretar en los siguientes (8):

    * Derecho soberano de los Estados de aprovechar sus recursos según sus propias políticas ambientales y de desarrollo;

    * Prevención y responsabilidad de velar porque las actividades realizadas dentro de su jurisdicción –o bajo su control– no causen daños al medio ambiente de otros Estados;

    * Participación: Toda persona debe tener acceso adecuado a la información que dispongan las autoridades públicas sobre el medio ambiente;

    * Responsabilidad e indemnización a las víctimas de la contaminación y de otros daños causados al medio ambiente;

    * Precaución: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no debe utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente;

    * Evaluación del impacto ambiental de cualquier actividad propuesta que, probablemente, haya de producir un impacto negativo considerable en el medio ambiente;

    A su vez, estos principios se relacionan con otros que también deberíamos aplicar como: la buena vecindad, la cooperación internacional (según el aforismo romano “sic utere tuo ut alienum non laedas”; usa tus bienes de forma que no causes daños a los bienes ajenos), el desarrollo sostenible (“la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada”) o los de cautela y “quien contamina, paga”, que guían en la Unión Europea el sexto programa de acción en materia de medio ambiente.
    En todo caso, como establece el principio 13º de la Declaración de Río: “Los Estados deberán cooperar de manera (…) más decidida en la elaboración de nuevas leyes internacionales sobre responsabilidad e indemnización por los efectos adversos de los daños ambientales causados por las actividades realizadas dentro de su jurisdicción”.

    La justicia internacional

    La Corte Penal Internacional, que está “facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional (9)” se creó en la capital italiana el 17 de julio de 1998 y se reguló en el denominado “Estatuto de Roma”.

    Según los informes de la “Coalición por la Corte Penal Internacional” –que reúne a más de 800 ONG de todo el mundo– entre las principales deficiencias de este Tribunal destaca “el hecho de que aún no haya sido tipificado el crimen de agresión y la no incorporación de situaciones graves como los crímenes ecológicos, el tráfico de estupefacientes y el tráfico de órganos humanos”.

    Esta crítica viene a recoger la decepción que se sintió cuando los crímenes relacionados con el medio ambiente –previstos en los primeros borradores de la Comisión de Derecho Internacional– desaparecieron del texto definitivo, como ya tuvimos ocasión de tratar en el apartado anterior.

    Descartada la jurisdicción de la CPI, conviene analizar qué papel juega el otro gran tribunal del mundo: La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ).

    La CIJ es el principal órgano judicial de la ONU; una organización formada por 6 órganos principales y más de 30 organizaciones afiliadas que conforman el llamado “Sistema de las Naciones Unidas” y que –además de trabajar para mantener la paz, prestar asistencia humanitaria o promover el respeto de los derechos humanos– también se encarga de proteger el medio ambiente.

    La Corte está encargada de decidir –conforme al Derecho Internacional– sobre las controversias de orden jurídico entre Estados y de emitir opiniones consultivas respecto a cuestiones jurídicas que pueden serle sometidas por órganos o instituciones especializadas de la ONU. Está integrada por 15 magistrados elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, en atención a sus méritos; procurando que estén representados los principales sistemas jurídicos del mundo. Por lo general, la Corte se reúne en sesión plenaria, pero también puede hacerlo en salas –a solicitud de las partes– y desde 1993, una de estas salas se dedica a los asuntos relacionados con el medio ambiente.

    En este sentido, los siete miembros de la Sala medioambiental de la CIJ reciben multitud de demandas interestatales cada año; por ejemplo: El 1 de abril de 2008, Ecuador interpuso una contra Colombia por “las fumigaciones aéreas con herbicida tóxico –glifosato– sobre las plantaciones de coca en territorio ecuatoriano, cerca de la frontera entre los dos países”; argumentando que “las aspersiones han causado daños serios a la población, los animales y el medio ambiente natural de la parte ecuatoriana de la frontera y supone grave riesgo de causar daño en un futuro”. Después de interponer la demanda ante la CIJ, el secretario de este organismo lo notifica al Gobierno colombiano para que designe un agente que lo represente en el litigio; posteriormente, el tribunal convocará a ambas partes para explicarles cómo continuará el proceso, momento en el que presentará la memoria del caso y se establecerán los siguientes plazos (10).

    Este ejemplo es uno de los casos más recientes de demandas –por motivos medioambientales– que se han presentado ante la Corte de La Haya, pero hay muchos. Quizá, el más célebre en los últimos años haya sido la construcción de una planta procesadora de celulosa en el río Uruguay que enfrentó a los gobiernos de Montevideo y Buenos Aires y que la CIJ falló a favor de los argentinos pero hay muchos otros: En relación con los recursos del medio marino (Nicaragua contra Colombia o Perú frente a Chile), por los fosfatos (Nauru contra Australia), etc.

    El primer conflicto medioambiental que tuvo que dirimir la Corte fue en 1997, cuando “resolvió” que Eslovaquia y Hungría respetaran sus compromisos internacionales adquiridos para construir sobre el Danubio las presas de Gabcikovo y Nagymaros, respectivamente, por sus repercusiones no sólo económicas sino medioambientales y, sobre todo, políticas (11). A pesar de que los magistrados trataron de conciliar el desarrollo económico con la protección del medio ambiente si ambas partes “examinaban juntas los efectos de la explotación” de las presas, el conflicto aún perdura entre los gobiernos de Bratislava y Budapest.

    En cuanto al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en el Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950 no se incluyó ninguna disposición relativa a un derecho al medio ambiente o a su protección (algo comprensible, tratándose de mediados del siglo XX); por ese motivo, la jurisprudencia del TEDH se ha reconducido a lo que podríamos denominar “dimensión medioambiental” de algunos derechos reconocidos en el Convenio en sentencias que han ejercido una gran influencia en el Tribunal Constitucional español para conseguir el amparo mediante la protección de la intimidad personal o la inviolabilidad del domicilio.

    Otros tribunales de todo el mundo también han aportado su pequeño “grano de arena” reconociendo el derecho a un medio ambiente sano [desde el Tribunal Supremo de Nepal (caso Prakash Mani Sharma, de 11 de marzo de 2003) hasta el Tribunal Superior de Kenia en Mombasa (caso Rodgers Muema Nzioka, de 21 de septiembre de 2001)] (12) o el derecho a un desarrollo sostenible (Tribunal del Medioambiente de Nueva Gales del Sur, Australia; caso BGP Property, de 12 de agosto de 2004).

    La situación en la Unión Europea y en España

    En la Unión Europea, el sexto programa de acción en materia de medio ambiente –que se adoptó en julio de 2002– definió sus prioridades hasta 2010; destacando cuatro grandes ámbitos de actuación:

    • El cambio climático,
    • La naturaleza y la biodiversidad,
    • El medio ambiente y la salud y
    • La gestión de los recursos naturales y los residuos.

    Una política medioambiental que, guiada por los principios de cautela y del “quien contamina, paga”, dispone de numerosos instrumentos –institucionales, financieros o de gestión– para ser eficaz contando con otro elemento clave: la participación de los ciudadanos que mencionamos anteriormente como uno de los principios del Derecho Internacional Medioambiental.

    Recordemos –en este punto– que, a raíz del Convenio de Aarhus (Dinamarca) de 25 de junio de 1998 sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente; la UE adaptó su contenido al Derecho Comunitario mediante dos directivas del Parlamento Europeo y del Consejo (Directivas 2003/4/CE, de 28 de enero, y 2003/35/CE, de 26 de mayo; a falta de una tercera sobre acceso a la justicia en materia de medio ambiente que todavía duerme el sueño de los justos en Bruselas) y que, en España, se incorporó a nuestro ordenamiento jurídico mediante la Ley 27/2006, de 18 de julio.

    En sus más de 50 años de existencia, la Unión Europea ha regulado diversas cuestiones relacionadas con el medio ambiente de forma muy específica como, por ejemplo, sobre residuos, ruido, contaminación atmosférica, aguas, naturaleza, biodiversidad, suelo, etc.; asimismo, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión (Niza, 2000) que –previsiblemente, entrará en vigor con el Tratado de Lisboa en 2009– establece la protección del medio ambiente en su Art. 37 señalando que “En las políticas de la Unión se integrarán y garantizarán, conforme al principio de desarrollo sostenible, un nivel elevado de protección del medio ambiente y la mejora de su calidad”.

    En relación con ese precepto, en la Explicación sobre esta Carta publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea 2007/C 303/02, relativa al Art. 37, se especifica que no se trata de un derecho sino de un principio “basado en los artículos 2, 6 y 174 del Tratado CE, sustituidos ahora por el apartado 3 del artículo 3 del Tratado de la Unión Europea y los artículos 11 y 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea” y que “se inspira igualmente en las disposiciones de determinadas constituciones nacionales”.

    Si buscamos esa inspiración en la Constitución española de 1978, la encontramos en su Art. 45 (13) ubicado en los principios rectores de la política social y económica –capítulo tercero del Título I CE– y no entre los derechos fundamentales del capítulo anterior; una situación muy importante porque determina que no se pueda exigir este derecho al medio ambiente –como tampoco tenemos derecho a una vivienda o a que nuestros abuelos cobren una pensión digna– porque los artículos del capítulo tercero reconocen principios que deben inspirar nuestra política, no derechos que se puedan invocar directamente ante los tribunales.

    De esta forma, los constituyentes españoles no reconocieron el derecho al medio ambiente como un derecho fundamental, al efecto de interponer en su defensa el recurso de amparo . Este régimen jurídico permite contar al legislador con una mayor libertad a la hora de configurar legalmente el medio ambiente, permitiendo su regulación mediante reglamentos. En este sentido, la STC 199/1996, de 3 de diciembre, establece que “(...) no puede ignorarse que el Art. 45 de la Constitución enuncia un principio rector, no un derecho fundamental. Los Tribunales deben velar por el respeto al medio ambiente, sin duda, pero de acuerdo con lo que dispongan las leyes que desarrollen el precepto constitucional”.

    No obstante, tampoco debemos olvidar que el propio Tribunal Constitucional ha señalado que el medio ambiente también puede ser protegido como un derecho fundamental si su contenido queda afecto a otros derechos que sí que lo son; por ejemplo, de acuerdo con la conocida sentencia del TEDH –casos López Ostra y Guerra (9 de diciembre de 1994)– la STC 119/2001, de 24 de mayo, estableció que “(...) cuando la exposición continuada a unos niveles intensos de ruido ponga en grave peligro la salud de las personas, esta situación podrá implicar una vulneración del derecho a la integridad física y moral” (Art. 15 CE).

    Para terminar con la legislación española –que en materia de medio ambiente se desarrolló a raíz de la adhesión de España a la Unión Europea– un estudioso de esta materia como es el abogado sevillano Manuel Castañón –muy crítico con el Art. 45 CE al que considera “trasnochado y caduco”– calcula que en España están en vigor unas 8.000 normas medioambientales si reunimos la legislación europea, nacional y autonómica. Según este autor, “El derecho a un medio ambiente adecuado debe ser un derecho fundamental (...) no es suficiente con pagar la contaminación causada; en muchas ocasiones, nuestro hábitat no puede reemplazarse y la sociedad necesita instrumentos cada vez más robustos de protección frente a esos ataques”.

    Los delitos relacionados con el medio ambiente

    El Título XVI del vigente Código Penal español regula los delitos relativos a la ordenación del territorio y la protección del patrimonio histórico y del medio ambiente; dedicando, específicamente, el capítulo III a los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente (Arts. 325 a 331) y el IV a los delitos relativos a la protección de la flora, fauna y animales domésticos (Arts. 332 a 337).

    En general, se castigan con una pena de prisión de 6 meses a 4 años y –si hubiese riesgo de perjuicio grave para la salud de las personas– la pena se impondrá en su mitad superior; asimismo, cuando en la comisión de estos hechos concurran determinadas circunstancias (clandestinidad de la industria, obstaculizar la inspección administrativa, extracción ilegal de agua durante un período de restricciones, etc.) se impondrá la pena superior en grado.

    La actual regulación española se encuentra en línea con la de nuestro entorno; un ámbito –el de la Unión Europea– donde la normativa tiende a armonizar las distintas legislaciones penales de cada Estado miembro; como, por ejemplo, la Decisión Marco 2005/667/JAI del Consejo, de 12 de julio, destinada a reforzar el marco penal para la represión de la contaminación procedente de buques.

    Pero, sin duda, la norma más polémica fue la Decisión marco 2003/80/JAI del Consejo, de 27 de enero, relativa a la protección del medio ambiente a través del Derecho Penal, anulada por la sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de 13 de septiembre de 2005.

    La génesis fue la siguiente: El 11 de febrero de 2000, Dinamarca presentó una iniciativa para establecer una cooperación policial y judicial para luchar contra los delitos medioambientales graves, que desembocó en la adopción de aquella Decisión marco 2003/80/JAI.

    En marzo de 2001, la Comisión presentó una propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la protección del medio ambiente por el Derecho Penal; reconociendo la necesidad de establecer un acervo comunitario para combatir los delitos contra el medio ambiente.

    Con esta propuesta, la Comisión quería establecer normas mínimas sobre las sanciones por delitos contra el medio ambiente, tal y como se prevé en el Art. 175 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea. Se quería establecer que los Estados miembros debieran perseguir todo comportamiento –intencional o ejercido por grave negligencia– que violase las disposiciones comunitarias destinadas a proteger el medio ambiente.

    Sin embargo, la decisión –como hemos dicho– fue anulada por la STJCE de 13 de septiembre de 2005 porque “fue tomada basándose en el Tratado CE y no en el Tratado de la Unión Europea (UE). Así, el Tribunal dio la razón a la Comisión al explicar que ésta puede adoptar medidas en relación con el derecho penal de los Estados miembros cuando la aplicación de sanciones penales constituye una medida indispensable para luchar contra los delitos medioambientales graves”.

    Como consecuencia, actualmente se está retomando la cuestión con una nueva propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de febrero de 2007, relativa a la protección del medio ambiente mediante el Derecho Penal.

    El objeto de esta propuesta –como sucedió con la Decisión marco de 2003– es obligar a los Estados miembros a imponer sanciones penales para algunos comportamientos que perjudican gravemente al medio ambiente.

    Entre los actos que se deben condenar figuran:

    • El vertido ilícito de materiales o de radiaciones ionizantes que cause o pueda causar la muerte o lesiones graves a personas o daños sustanciales al medio ambiente;
    • El tratamiento ilícito, incluidos la eliminación, el almacenamiento, el transporte, la exportación o la importación ilícitos de residuos peligrosos (hidrocarburos, aceites usados, lodos de depuradora, metales o residuos eléctricos y electrónicos);
    • El traslado ilícito de residuos para la obtención de un beneficio y en cantidad no desdeñable;
    • La explotación ilícita de instalaciones en las que se realice una actividad peligrosa o en las que se almacenen o utilicen sustancias o preparados peligrosos y que causen o puedan causar la muerte o lesiones graves a personas, o daños sustanciales al medio ambiente;
    • La fabricación, tratamiento, almacenamiento, utilización, transporte, exportación o importación ilícitos de materiales nucleares u otras sustancias radiactivas peligrosas que causen o puedan causar la muerte o lesiones graves a personas, o daños sustanciales al medio ambiente;
    • La posesión, apropiación o comercio ilícitos de especies animales y vegetales protegidas;
    • El deterioro ilícito de un hábitat protegido;
    • El comercio o la utilización ilícitos de sustancias destructoras del ozono.

    Las sanciones penales deben ser eficaces, proporcionadas y disuasorias y se aplicarán tanto a las personas físicas como a las jurídicas.

    En los casos especialmente graves –cometidos en circunstancias agravantes– los Estados miembros deben prever penas de reclusión para las personas físicas (la propuesta establece umbrales mínimos de pena máxima) y multas para las personas físicas o jurídicas (la propuesta establece igualmente umbrales mínimos de pena máxima). Las circunstancias agravantes propuestas son: la comisión del delito por una organización delictiva o la comisión de una infracción que cause la muerte o lesiones graves a las personas o un deterioro sustancial del medio ambiente.

    Por otra parte, los Estados miembros pueden prever otros tipos de sanciones y medidas complementarias, como la obligación de reparar el perjuicio causado, la prohibición de acogerse a subvenciones públicas, la inhabilitación temporal o permanente para ejercer determinadas actividades, una orden judicial de liquidación, la publicación de la decisión judicial, etc.

    Cada tres años, los Estados miembros deberán presentar a la Comisión un informe sobre la aplicación de la futura Directiva y, a continuación, ésta remitirá un informe al Consejo y al Parlamento Europeo.

    Para terminar este artículo sobre el crimen ecológico internacional –una materia de plena actualidad en todos los ámbitos de nuestra sociedad; si no, basta con recordar que, en marzo de 2008, el periódico vaticano “L'Osservatore Romano” advertía a los fieles católicos que “contaminar el medio ambiente” se considera pecado (igual que la manipulación genética o el consumo de drogas)– debemos mencionar la obra del profesor austriaco Franz J. Broswimmer cuando nos da una definición de lo que debemos entender por ecocidio : “conjunto de acciones realizadas con la intención de perturbar en todo o en parte un ecosistema humano. El ecocidio comprende el uso de armas de destrucción masiva, nucleares, bacteriológicas o químicas; el intento de provocar desastres naturales (…); el uso de bombas para alterar la calidad de los suelos o aumentar el riesgo d enfermedades; el arrasamiento de bosques o terrenos de cultivo con fines militares; el intento de modificar la meteorología o el clima con fines hostiles; y finalmente, la expulsión a gran escala, por la fuerza y de forma permanente, de seres humanos o animales de su lugar habitual de residencia para facilitarla consecución de objetivos militares o de otro tipo”.

    Este neologismo –que ha tenido una notable aceptación en toda Iberoamérica, tanto en los medios de comunicación como en la normativa que se legisla– lo encontramos tipificado, por ejemplo, en el Art. 457 del Código Penal de Chiapas (un Estado al sur de México, junto a la frontera con Guatemala): “Ecocidio es la conducta dolosa, consistente en causar un daño grave al ambiente, por la emisión de contaminantes, la realización de actividades riesgosas o la afectación de recursos naturales de la competencia del estado de Chiapas”.

    Aunque, en sentido estricto, esta conducta delictiva que atenta contra el medio ambiente aún no tiene la consideración de crimen ecológico internacional; al menos, hemos visto cómo sí que se ha evolucionado en ciertos ámbitos locales y regionales, con el apoyo de una incipiente jurisprudencia y el trabajo de la doctrina y de numerosas organizaciones. Al fin y al cabo, no nos queda más remedio porque, como suele decirse, “La Tierra puede sobrevivir sin la presencia del hombre; sin embargo, el hombre no puede sobrevivir sin la Tierra”.

    Autor:
    Gracias a Carlos Pérez Vaquero -Licenciado en Derecho, Máster en Integración Europea y doctorando por la Universidad de Valladolid - Director de la revista “Quadernos de Criminología”


    Notas:

    (1) Dato extraído del Barómetro del CIS de diciembre de 2008 (http://www.cis.es)

    (2) “La palabra medio ambiente no está en el Diccionario” según la búsqueda realizada en la web de la Real Academia Española de la Lengua (www.rae.es). Sólo aparece, indirectamente, al buscar “medio” y lo define como: “conjunto de circunstancias exteriores a un ser vivo”.

    (3) “El conjunto de circunstancias físicas, culturales, económicas y sociales que rodean a las personas ofreciéndoles un conjunto de posibilidades para hacer su vida. Las personas aceptan o rechazan esas posibilidades, las utilizan mal o bien, en virtud de la libertad humana. El medio no determina a los seres humanos, pero los condiciona. Se afirma por ello, que el hombre no tiene medio sino mundo, a diferencia del animal. No obstante, en la Constitución y en otros textos el medio, el ambiente o el medio ambiente (...) es, en pocas palabras, el entorno vital del hombre en un régimen de armonía, que aúna lo útil y lo grato” (STC 102/1995, de 26 de junio).

    (4) “An internacional criminal responsability of States”. ONU, 1997.

    (5) Conferencia “El proyecto de la comisión de Derecho Internacional sobre Responsabilidad de los Estados, al final de Camino”. Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, Madrid (2001).

    (6) “El crimen ecológico internacional: Problemas y perspectivas de futuro”. María Teresa Ponte Iglesias. Revista Española de Derecho Internacional. Vol. XLI. Número 2, pág. 429. CSIC, 1989.

    (7) Art. 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

    (8) Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo (Declaración de Río de Janeiro, del 3 al 14 de junio de 1992).

    (9) “La competencia de la Corte se limitará a (...) los siguientes: a) El crimen de genocidio; b) Los crímenes de lesa humanidad; c) Los crímenes de guerra; d) El crimen de agresión”. En este caso, el Art. 5.2 del Estatuto de Roma establece que “La Corte ejercerá competencia respecto del crimen de agresión una vez que se apruebe una disposición de conformidad con los artículos 121 y 123 en que se defina el crimen y se enuncien las condiciones en las cuales lo hará”.

    (10) El Gobierno de Quito pide a la CIJ una declaración de que Colombia ha violado “sus obligaciones bajo la ley internacional, permitiendo el depósito en el territorio de Ecuador de herbicidas tóxicos”; asimismo, solicita una indemnización por el daño causado, tanto a la salud de las personas y propiedades como a sus recursos naturales.

    (11) http://www.unesco.org/courier/2001_10/sp/doss05.htm

    (12) http://www.ecolex.org

    (13)“1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. 2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva. 3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado”.

    (14) STC 104/1986, de 17 de julio.

    (15) “Ecocidio. Breve historia de la extinción en masa de las especies”. Franz J Broswimmer. Editorial Laetoli (Pamplona, 2005), pág. 186.

    3/17/2009

    "No es más ecológico el que más recicla sino el que menos consume"

    Según Antonio Guerrero, gestor de la Oficina Ambiental de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), esta disminución debe estar unida también al uso de productos reutilizables, como cartuchos de tinta de ordenador que se pueden rellenar.

    "No es más ecológico el que más recicla sino el que menos consume, el que menos residuos genera", ha afirmado el gestor de la Oficina Ambiental de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), Antonio Guerrero.

    Según este experto, esta disminución debe estar unida también al uso de productos reutilizables, como cartuchos de tinta de ordenador que se pueden rellenar.

    "Cualquier cosa que compres que se pueda reutilizar, va a ser mucho mejor que aquello que sea de usar y tirar" porque en el momento que es reutilizable no es un residuo sino "la materia prima de la empresa que lo recoge", ha explicado.

    Al igual que el plástico, el papel o el vidrio, desde hace unas semanas, el Gobierno de España ha puesto en vigor una ley que obliga a las empresas de productos electrónicos a pagar un canon por fabricar algo que más tarde o temprano se convertirá en residuos.

    "En el móvil son todo metales pesados, las placas de los circuitos son todos residuos peligrosos ya que se degradan fácilmente", ha incidido.

    La UMH lleva a cabo desde 2003 campañas de recogida de residuos cotidianos, como móviles y cartuchos de tinta, así como programas de sensibilización ambiental que conciencian de que "lo primero es reducir, es decir, intentar consumir lo menos posible".

    Con todo, "por mucho que redujeras siempre tendrías que consumir algo", ha admitido Guerrero, quien en este caso ha apostado por realizar una "compra verde", es decir, comprar lo "más ecológico" posible.

    Ha explicado que las campañas que llevan a cabo en la universidad han funcionado bien, sobre todo respecto a los "residuos peligrosos" que generan los laboratorios universitarios y que no pueden ser desechados por el desagüe.

    Un ejemplo del reciclaje de sistemas electrónicos son los ordenadores que, según ha explicado, donde en un primer momento se separa la chatarra de los componentes electrónicos para, a continuación, seleccionar los componentes que valen la pena de los que se destruirán adecuadamente.

    "No hay que tirarlo al vertedero como si fuera basura", ha señalado, ya que existe el peligro de que las sustancias peligrosas que sueltan los sistemas electrónicos al degradarse en los vertederos acaben filtrándose al agua.

    Algunos consejos para reducir el consumo cotidiano serían revisar un escrito en pantalla antes de imprimir, comprar cartuchos reutilizables, imprimir por dos caras y en modo borrador, usar papel reciclado o utilizar el protector de pantalla del ordenador en negro.

    "El ahorro económico y el ahorro para el medio ambiente, junto con el ahorro de energía, muchas veces van muy enlazados", según Guerrero.

    En este sentido, ha apuntado que en el caso de lo móviles ocurre que tras depositarlos en las cajas para su reciclaje, muchos estudiantes vuelven a recogerlo porque en la tienda les hacen descuento al comprarse uno nuevo, si dejan el viejo.

    "Así no tenemos que traer ningún camión desde Madrid para que se lleve los móviles y los reciclen", ha señalado, hecho que ocurre también con los cartuchos de tinta, "que los alumnos recogen para recargarlos, y así les sale más barato".
    Fuente:
    http://www.adn.es

    2/25/2009

    Bosques con Sed

    Los Bosques secundarios, que son la esperanza del Medio Natural, y Futuro Humano, que por vía natural se convierten en exuberante masa viva, los observamos raquíticos, a lo largo y ancho de nuestro planeta, limitados en crecimiento, follaje, variedad, carnosidad. Se aprecia en los bosques secundarios un serio inicio de DESERTIFICACIÓN.

    100/ 500/ 5.000 / 1.000.000, de años atrás, todo era bosques, lagos, ríos, chorros, manantiales, nacimientos de agua, pantanos; existían tigres, cerdos, cebras, cachicamos, loros, paujiles de todos los colores; serpientes, sapos, cangrejos, cucarrones y miles de especies menores; microorganismos (especies animales y vegetales), que no conocíamos, pero que allí estaban, alimentándose y procesando básicamente residuos orgánicos y minerales.

    Las altas temperaturas, las abundantes lluvias y la espesa capa vegetal primarias, de otros tiempos, dieron origen a los dinosaurios, las gigantescas acacias, las ceibas. Especies hoy extinguidas, por no existir las condiciones naturales en el planeta: Lluvia, capa vegetal, suficientes y, por Deforestación, que de paso arrasó con la biodiversidad en las tierras cultas del planeta.

    Nuestro planeta era verde, tenia vida exuberante; la especie humana, convivía en forma natural en todas las expresiones de su ciclo de vida social e individual, como cualquier animal o vegetal, hasta ese momento la especie no era determinativa sobre el medio, ni sobre si misma, posteriormente lo fue, empezando así, una nueva etapa para el medio natural y para la especie. A partir del momento, en que la especie fue adquiriendo, la capacidad determinativa sobre el medio natural y sobre si misma (que hoy tiene desarrollada), el ser humano quedó marcado por aquella autodeterminación, para que pueda hacer las cosas en la forma en que desee; pero ese deseo, tiene que corresponder siempre, al tipo y grado de Conocimiento e Ideales requeridos, los cuales deben apuntar siempre a preservar el Medio, en forma Natural, y no, exclusivamente a beneficiarse de él, arrasando para ello, con la belleza infinita de la BIODIVERSIDAD, que por añadidura, es soporte de la existencia de la vida. Biodiversidad en Flora, Fauna, microorganismos y diversidad en suelos.

    Hoy ante estos graves problemas ecológicos, que se convierten en sociales, humanos y ante la mirada de un futuro cada día menos claro, más opaco; ante un futuro de salida ciega, nos interrogamos ¿Qué hacer?:

    ¿DESARROLLAR MÁS Y MÁS, LA RUTA QUE LLEVAMOS, O REALIZAR UN CAMBIO?

    Realizar un cambio, marchar por un camino diferente, lo cual es plenamente posible. De elegir el cambio de marcha, se requiere realizarla gradualmente, pero día a día, porque la necesidad no da espera, además en proceso, proyectado a largo plazo, casi indefinido; una proyección por etapas; una proyección a ideales definidos, como él volver a irrigar la superficie del planeta con las lluvias; como él volver a crear capa vegetal; como el pasar de la tendencia del monocultivo y retornar a la BIODIVERSIDAD.

    Es urgente que la humanidad regrese a la BIODIVERSIDAD NATURAL, no a la artificial. La Biodiversidad, regenera a la tierra de nutrientes, suficientes para obtener abundantes cosechas; para volver a crear bosques naturales con variedad de especies, lo único que se requiere, es sacar las manos del hombre, o seguir la línea de la Biodiversidad natural. (¿Podemos incrementar, esa variedad viva, con nuestra creatividad?)

    El retorno a la BIODIVERSIDAD, para salvar nuestros Bosques, esta en manos, del tipo de direccionalidad que rija a la humanidad
    Los bosques tienen Sed

    El planeta tiene Sed... Cada día mayor

    Los Suelos se petrifican

    ¿CÓMO RESOLVER ESTA DESCOMUNAL REALIDAD?

    ¿Lástima ? es nuestra obra.
    ¿Y ahora ? A corregir nuestra marcha.
    ¿La humanidad tiene recursos, solo falta la decisión de cambio, elemental?


    Humberto Rojas Rodríguez
    Concepción Filosófica Natural
    http://www.crisisglobal.org/investigacion.html
    humrojas@yahoo.com
    Bogotá, Colombia
    Tel: 6432700 -6432710
    Telefax: 6135784
    Más información sobre "BOSQUES SECUNDARIOS":
    http://www.ucv.ve/CENAMB/siamaz/SPT-TCA-PER-sn%20propuesta%20pucallpa.pdf

     
    2/17/2009

    Entrevista a Cayetano López, director del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat)

    'Nada puede sustituir a las centrales nucleares'. 'No va a haber nuevas fuentes de energía' así que hay que apostar por las renovables y los reactores de cuarta generación, según Cayetano López.

    La energía mueve el mundo y también puede paralizarlo. Incluso su generación puede cambiar el planeta. Cayetano López conoce a fondo el problema porque es el director del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. Ayer participó en las jornadas 'Creatividad e innovación frente a la crisis', organizadas por el Gobierno vasco y Eurobask en el Guggenheim. Y allí reveló que no hay recetas milagrosas para mantener el mundo en movimiento.

    -La innovación en el sector energético es una necesidad: el petróleo se acaba. ¿Cuándo ocurrirá?
    -El debate sobre las reservas petrolíferas no tiene una respuesta definida. Las reservas conocidas, divididas por el consumo actual, dan para cuarenta años. Pero nadie puede asegurar cómo va a cambiar el consumo ni que no se vayan a encontrar nuevas reservas.

    -Pero hacen falta alternativas.
    -Se deben potenciar otras fuentes de energía independientemente de que el petróleo se acabe antes o después, porque es contaminante. Además, se puede sustituir para generar energía, pero no para producir montones de materiales. Si lo terminamos, ¿qué será de las generaciones venideras? En cualquier caso, lo evidente es que cada vez será más caro.

    -¿Habrá fuentes energéticas revolucionarias en un futuro próximo?
    -No va a haber fuentes de energía nuevas. La novedad más importante es esperar a la fusión nuclear, que llevará un montón de años.

    -¿Entonces?
    -El acento hay que ponerlo en las energías renovables y la nuclear de cuarta generación: nuevos reactores que quizás estén listos en 20 años, basados en la tecnología de neutrones rápidos. Permiten utilizar todo el uranio y no sólo una pequeña parte, producen menos residuos y son más seguros.

    -Así que dependemos de la energía nuclear...
    -Ojalá no tuviéramos que recurrir a ella, pero las necesidades energéticas en el futuro van a aumentar y no hay nada que pueda sustituir a las plantas nucleares. En Europa, el 30% de la energía tiene ese origen.

    -¿Debe continuar abierta entonces la central de Garoña?
    -No sé. Desconozco el estudio del Consejo de Seguridad Nuclear.
    Siempre inconvenientes

    -En cualquier caso, ¿habría que construir más plantas nucleares?
    -A lo que podemos aspirar es a seguir produciendo por estos medios el mismo porcentaje que ahora, y el resto intentar sustituirlo con renovables. En esto España es un ejemplo para el resto del mundo y lo ha reconocido hasta el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Aquí, el 11% de la electricidad es de origen eólico, y seguirá aumentado. Además, a largo plazo el sol será la principal fuente de energía.

    -Las energías renovables también son controvertidas.
    -La gente quiere tener electricidad, pero le molesta un paisaje con molinos de viento, con paneles solares o con líneas eléctricas. Lo que está claro es que cualquier solución de futuro con fuentes renovables comprometerá espacio. Las otras opciones son los combustibles fósiles, muy contaminantes, o las plantas nucleares. No encuentro ninguna solución capaz de tener todas las ventajas y ningún inconveniente.

    -La cuestión energética ha estado presente en casi todas las crisis de este siglo. ¿Qué papel juega en la que ahora sufrimos?
    -No creo que haya tenido mucho que ver. Esta crisis tiene un origen bancario, por movimientos de activos inseguros. Y la energía es un factor esencial en momentos de crecimiento económico, por eso ahora no es una preocupación: la que hay cubre las necesidades. De hecho, el precio ha bajado porque se consume menos.

    -Pero eso no va a ser siempre así.
    -Cuando se reanude la actividad económica, y si además aumenta la industria en países en vías de desarrollo, la falta de energía aparecerá con toda su crudeza.

    -¿Augura una crisis energética tras la crisis financiera?
    -No necesariamente. Subirá el precio del barril -hay que recordar que hace poco ya estuvo a 140 dólares- y no habrá problemas mientras se pueda aumentar la producción. La crisis real se desencadenará cuando no haya posibilidades físicas de satisfacer la demanda.

    -¿Cuándo ocurrirá eso?
    -Nadie lo sabe. Lo más posible es que sea un proceso gradual.
    FUENTE:
    Luis Lopez (El Correo Digital)

     

    1/29/2009

    La buena vida no tiene que costarnos el planeta

    ¿Qué tal si un día te despiertas para encontrar que los humanos al fin tomaron las decisiones correctas, y esas decisiones tuvieron todos los efectos correctos y, bueno, el mundo resultara ser un lugar bastante agradable? Por un tiempo, parecía que todo se desmoronaría. Fue el triple crujir de la crisis global de los créditos, la disminución del abastecimiento de petróleo y la amenaza del cambio climático descontrolado, impulsado por el excesivo consumo de los países ricos y la clase alta de los países pobres.
     
    En 2008, la humanidad llegó más allá de su biocapacidad global el 23 de septiembre. Fue el “día de deuda ecológica” más temprano del mundo desde que la humanidad comenzó a deslizarse hacia el rojo medioambiental a mediados de los ’80. Estábamos buscando el crecimiento económico por sí mismo, pero era completamente insostenible, y las personas a las que se suponían que beneficiaba—los más pobres—fueron recibiendo una porción cada vez menor de los beneficios. Perversamente, a causa de la manera en que la economía mundial funcionaba, para obtener pequeñas cantidades de reducción de la pobreza global se requerían enormes cantidades de un destructivo sobreconsumo por parte de aquellos que ya eran ricos.

    Frente al ineludible caos económico y a la destrucción ecológica, finalmente despertamos para encontrar que ya estaban la mayor parte de las soluciones debajo de nuestras narices. He aquí una descripción de un día en nuestras vidas ahora, después de que las cosas giraron en la dirección correcta.

    Al despertar
    Con menos tiempo gastado trabajando, la elección es tuya: dormir hasta tarde, ir a correr, leer una novela. Habiendo redescubierto el significado de una buena vida, los países ricos anteriormente sobreconsumidores ahora han curado la mayoría de los casos de adicción al trabajo. En este mundo más tranquilo la frase “hora pico” se ha vuelto una curiosidad apenas recordada. Nuestra sociedad ha comenzado a entender cómo las computadoras y la tecnología de la información pueden facilitar trabajos inteligentes, en lugar de generar trabajos esclavizantes.

    Aquellos que eligen la primera hora de la mañana para correr disfrutan del aire fresco y de los trayectos despejados por las dramáticas reducciones de tráfico que han trasformado el aire y las calles de la ciudad. 

    Desayuno
    No hay necesidad de transpirar por cada decisión de compra: el comercio social y ambientalmente sostenible es la norma (cuidadosamente revisada). El gasto semanal en comida ha aumentado, pero también la calidad, y las dañinas consecuencias de los sistemas de comida barata han sido gradualmente corregidos. Esto es un consumo sostenible universalizado: no más lectura minuciosa de etiquetas. Unos pocos hábiles movimientos en salas de juntas corporativas y en oficinas del gobierno ayudaron a hacer a los mercados de comida justos y sostenibles.

    Para un encuentro internacional, párate en tu balcón: la videoconferencia y las redes son tan hábiles e intuitivas que raramente necesitas viajar por trabajo. Las horas ganadas, la espalda curada y las arrugas postergadas hacen que tú seas más efectivo y comprometido con el trabajo que realizas. Pero estos cambios tienen que ver más que con solamente trabajo. El software de redes sociales te ha puesto en comunicación con nuevos amigos y colegas: tu computadora te da una red global, pero también te conecta en nuevas formas humanas en vivo a la comunidad donde vives.

    Dejando de lado las conexiones de computadoras, hay cientos de beneficios en el nuevo sentido de comunidad que ha evolucionado desde el resurgimiento de tiendas locales (donde los comerciantes realmente recuerdan quién eres) y la manera en que las calles residenciales y el centro de la ciudad se han vuelto acogedores para la gente. Las calles son más seguras, algunas totalmente libres de autos, y muchas ciudades han reclamado terrenos del centro como plazas públicas. Un entorno más calmado y más oportunidades para los contactos casuales entre vecinos significan más personas juntas charlando entre sí. Incluso en las ciudades grandes, las personas, y especialmente las mayores, se sienten menos solas.

    Tómate algún tiempo al final de la mañana para planear tu tan esperado viaje de verano. Si bien los grandes incrementos en el costo de los combustibles fósiles han hecho los viajes internacionales una rara experiencia, tienden a ser mejores, y más largos . En los viejos malos tiempos escribías apresuradamente una postal después de 36 horas en una capital extranjera congestionada. Estos días es más una cuestión de escoger unas pocas fotos de las cientos que sacarás en tu único viaje en la vida a la India, de tres meses de duración. Viajar ha vuelto a convertirse en un placer y una aventura.

    Con más tiempo libre y un buen sistema de transporte público y pistas para bicicletas, las excursiones locales de bajo impacto son una parte de la vida muy estimada. Pero con nuestra experiencia de ciudades y paisajes transformada por inversiones en grandiosos espacios públicos, la gente siente menos necesidad de irse lejos para relajarse.

    Almuerzo
    ¿Necesitas salir de la casa? Tómate un pequeño paseo hacia uno de los cientos de cafeterías callejeras que disfrutan del aire más puro y de las calles más tranquilas. Muchos de estos son cafeterías baratas del trabajo y de la escuela que han abierto sus puertas a los vecinos. La combinación de algunos pocos rostros familiares, una mezcla aleatoria de otros nuevos y un menú diario cambiante de alimentos locales frescos hacen de la comida un placer diario.

    Tarde
    ¿Un viaje al trabajo? Los problemas son tan grandes como los haces: solía decirse que las personas no utilizarían sus autos. Pero en lugar de negarles sus autos a las personas, se hicieron grandes avances al ofrecerle a la gente alternativas realmente atractivas. Algunos de estas eran alternativas a viajar (como las herramientas de conferencias). Pero todos queremos movernos.

    Por lo tanto, aumentando los impuestos sobre los autos contaminantes e ineficientes movidos por combustibles fósiles, los gobiernos transformaron completamente la experiencia de la gente de ciudades y pueblos. Poseer y conducir coches para satisfacer la mayoría de tus necesidades de movilidad ha llegado a parecer simplemente excéntrico. La expectativa y calidad de vida se han incrementado dramáticamente como resultado de rediseñar las ciudades en torno a las personas —peatones y ciclistas— no los autos. La gama de opciones de transporte va de trenes, tranvías y autobuses limpios y silenciosos, hasta taxis compartidos a demanda para las zonas rurales y simples esquemas de coches compartidos que satisfacen la variedad de necesidades que tenemos a lo largo del año. El tintineo de la campana de una bicicleta sirve tanto para decir “hola” como para recordarte que estás cruzando la pista para bicicletas. Y cuando vamos en un auto, las calles libres de congestión y los hipereficientes vehículos bellamente diseñados nos recuerdan qué grandiosa invención pueden ser estas cosas.

    Tal vez tu oficina sea uno de los últimos pedacitos de construcción en tener una restauración verde. En un clima caluroso tienes que encender el aire acondicionado. No es tan derrochador como las máquinas viejas, pero sabes que parte de la electricidad todavía va a basarse en combustible fósil. Puedes reconfortarte con el pensamiento de que los costos incrementados por los impuestos sobre el carbono tienen a tu departamento de finanzas hablando con los administradores de tu edificio, que están hablando con los constructores sobre sistemas de ventilación natural. Entretanto el incremento de impuestos está salvando la conciencia de todos.

    En un momento de inactividad reflexionas a dónde va este dinero, y por qué importa esto. Una serie de negociaciones sobre el clima entre el norte y el sur asegura que los habitantes de Brasil, especialmente aquellos que viven en el Amazonas, sean directamente recompensados por su protección de los servicios ecológicos que la selva tropical le brinda al planeta entero. Mientras bajamos gradualmente desde nuestra adicción al carbono podemos asegurarnos al menos de que nuestros hábitos están financiando cierta seguridad para todos nosotros, protegiendo estos sumideros de carbono estratégicos. La factura de tu aire acondicionado que te ayuda a lidiar con el cambio climático en tu oficina está, en efecto, ayudando a pagar la factura para mantener el aire acondicionado global en la cuenca del Amazonas.

    Cena
    El tiempo liberado de largos días de trabajo, y el hecho de que la comida rápida y las viandas preparadas han aumentado de precio porque ahora reflejan sus costos ecológicos completos, han despertado un resurgimiento de la alimentación casera. Con muchos más hogares de individuos hay algunos giros imprevistos. Más personas se turnan para compartir comidas informales en su vecindario. Hay servicios de reparto ofreciendo buena comida en envases retornables para las personas sin el tiempo o la inclinación por la cocina o la compañía.

    Tarde
    Las historias y la música son tan viejas como las fogatas. Por un tiempo las olvidamos, pero involucrarnos activamente en entretenernos nos hace sentir mucho mejor que cuando sólo vemos pasivamente lo que otros hacen. Una de las primeras cosas que enseñan ahora en la escuela es la evidencia médica de que mirando televisión se induce a un estado mental casi idéntico a la depresión clínica. Ahora es común en los bares, clubes y en cualquier sala disponible encontrar grupos de amigos mostrando sus películas caseras realizadas con equipos baratos y fáciles de usar, y poniendo en escena un amplio rango de música y otras interpretaciones.

    La gente está intrigada y atraída por el hecho de que realmente pueden conocer a los músicos y cineastas, porque es muy probable de que vivan en la zona. Así como la gente está más feliz de salir más a nivel local durante el día, ya que las ciudades se han convertido en lugares más agradables para estar, lo mismo ocurre en la noche. En las primeras horas de la noche las personas de todas las edades toman un paseo por la ciudad, sólo por el placer de hacerlo. El incremento del tiempo libre significa que las personas empiezan a revivir festivales y celebraciones medio olvidadas, así como crean otras nuevas para celebrar todo: eventos mundiales importantes, las estaciones, la historia local, personas y hechos sobresalientes. En general, hay mucho más diversión.

    La buena vida es activa, pero es plena en una buena forma. Al apretar los botones correctos crea su propia energía para prosperar. Así que, en el momento en que la tarde se hace noche, la mayoría de las personas se encuentra todavía con ánimo para presionar otros botones correctos en las personas que aman. Entonces, nos acostaremos, cansados quizás, satisfechos seguramente, para recapitular las cosas que hemos hecho, a lo largo del día, mirar hacia el próximo y disfrutar nuestro sueño, profundamente. 
    Autores:
    Andrew Simms y Joe Smith
    Ambos escribieron este artículo para Felicidad Sostenible, la edición del invierno 2009 de YES! Magazine.
    Andrew Simms, es el director de políticas y director del Programa sobre el cambio climático en nef (new economics foundation); Joe Smith es un profesor en el Departamento de geografía en la Open University. Son co-editores de “Do Good Lives Have to Cost the Earth?” (2008) Constable, London. Este artículo está desarrollado a partir de éste libro.

    1/22/2009

    Diario de un conservacionista: Cuentas anuales de un ecologista

    Leo en la entrevista al director de cine australiano Geoffrey Smith la frase que le dijo un hombre sabio en Haití: “Toma lo que te ha sucedido como una oportunidad para descubrir quién eres”. Treinta años enganchado a la ecología práctica no sé si me han permitido saber quién soy, pero sí ser consecuente con lo que pienso y practicarlo. Como reconocía el filósofo francés Cornelius Castoriadis (1922-1997), “la cuestión ecológica implica un planteamiento radical respecto a la totalidad de la vida social: cuidar el medio ambiente exige un cambio en el modelo de vida de la sociedad de forma total, que incluye la renuncia a la carrera del consumo desenfrenado, contaminante y en modos de producción basados en el lucro y la depredación. Eso no significa que les alternativas deban plantearse en términos de todo o nada, pero desde el punto de vista ecológico, pensar globalmente y actuar localmente requiere de una acción lúcida que tenga presente el horizonte de la globalidad y se inscriba en la totalidad del problema sociopolítico”. Cuando ya andamos en el nuevo año, es el momento de echar las cuentas del que dejamos. Y para éstas tan sólo me basta revisar la agenda del 2008, en la cual recopilo los datos básicos de mis consumos energéticos. Los números nos permiten valorar la vida de una forma visual y comparable para valorar hasta dónde uno es, por ejemplo, consecuente en el respeto por la justicia ambiental.

    Durante el año 2008, en mi piso de 55 m2 se han consumido 882 kWh, aunque tengo que decir que, por razones de trabajo, no paso a diario en mi íntimo habitáculo más de 4 horas/día/año insomne. El consumo eléctrico (no tengo gas natural) supone, pues, una media de 2,41 kWh/día. La mayoría lo ha consumido la climatización de una bomba de calor inverter, la nevera y un congelador (este último lo desconecté en julio, pues por el volumen y consumo consideré que era demasiado), la iluminación (toda de bajo consumo), el equipo de música, algo la tele y la vitrocerámica los fines de semana (no cuento aquí los ahorros por usar la cocina o el horno solar en ocasiones). El consumo en standby se queda en 5 watios/hora que se cepilla una radio-reloj (único electrodoméstico que dejo que “viva” las 24 horas). Claro que a este consumo eléctrico doméstico y personal debería añadirle la parte proporcional de mi actividad de ecologista de 16 h a 20,30 h, que valoro en unos 1.498,12 kWh y otro tanto equivalente de mi trabajo profesional de 8 a 15 h, que estimo en unos 2.500 kWh/año. En total, cerca de unos 5.000 kWh/año, que suponen unos 2.000 kg de CO2. En los hábitos domésticos de la climatización, no he puesto en marcha la bomba de calor más que para mantener una temperatura de 28,5 ºC en verano y en invierno he mantenido mi hogar a 19 ºC gracias a usar el forro polar. Fuera de estos espacios, me es difícil calcular el impacto de la climatización de la que me he beneficiado en la oficina donde estoy como asalariado los días laborables.

    El consumo de agua ha sido de 11 m3/año, lo que supone una media de unos 30 litros/día en duchas, sanitario, lavado de la ropa y la vajilla (no tengo el vicio de la ducha diaria todo el año, sino según lo requiera). Debería añadirle el agua consumida en horas de trabajo en agua para el retrete, que calculo en 6,5 m3/año. O sea que, en total, serían casi 50 litros diarios. No sumo a éstos el agua consumida en el lavado de la vajilla en restaurantes por la comida del mediodía en sus instalaciones, que por razones de mis obligaciones está ligada a ellos. Pero debería contar a mi favor los litros de agua recogidos en el cubo que tengo en la ducha para recoger el agua fría antes de que salga caliente y con la que calculo me he ahorrado una media de unos 1.500 litros de agua/año.

    En el ámbito de la movilidad personal, he recorrido 3.203 km en bici esencialmente por ciudad, excepto unos 450 km de los cuales han sido por ocio los fines de semana (básicamente, en una plegable). Esto supone una media de casi 9 km/dia/año. O sea, que me muevo bastante. De casa al trabajo hay casi 2 km y luego del trabajo a la oficina de la Fundación y de vuelta a casa suman una media de 6 km/día. Los viajes profesionales o de ocio mayoritariamente han sido en tren y suman alrededor de unos 15.000 km, de los que un 20 % han sido por Europa y el resto nacionales. Lamentablemente, y a pesar de mi veto al transporte en avión, en el 2008 lo tuve que tomar excepcionalmente en dos ocasiones, que sumaron 1.500 km. En contadas ocasiones he tomado los transportes públicos urbanos (días de lluvia y otros viajes en los que la bici no me ha sido posible) y los estimo en unos 300 km/año. El automóvil de alquiler lo he usado en tres ocasiones, que han contabilizado 980 km.  Mi estela anual de CO2/año en transporte ha sido de unos 1.250 kg/CO2, según me indica la calculadora de CO2.

    Finalmente, me queda el estímulo positivo de lo aportado por las centrales de energía solar fotovoltaica en las que participo, que suman unos 300 kWh/año, o sea que he evitado sólo unos 120 kg/CO2. No es mucho, pero da una idea de la magnitud de lo que consumimos y lo escaso que restituimos con renovables. Aunque también debería contabilizar la energía solar térmica que proporciona mi equipo termosifónico doméstico, que me ha aportado agua caliente sanitaria solar casi a diario  por encima de 45 ºC, excepto 30 kWh/año consumidos en electricidad por el termo eléctrico super-eficiente, que lo complementa cuando la temperatura de suministro ha sido inferior a 45 ºC, que en este año ha sido importante por la menor insolación acaecida.

    Harto complejo es calcular la huella ecológica dejada por la alimentación y por los enseres consumidos, aunque el libro "Simplicidad Radical"  aporta unas tablas para este menester. A mi favor sólo puedo decir que intento tomar alimentos de temporada y ecológicos cuando puedo, aunque tomo mayoritariamente mi comida de menús de restaurante, por lo que es complejo evaluarlo. Eso sí, me he aplicado en no adquirir bienes superfluos en los otros ámbitos. Pero mi vieja tele de 14“ murió este año tras 23 años de vida y la sustituí por una TFT de 19“, y el codificador de la TDT-DVD de dos años de antigüedad también dejó de funcionar y lo sustituí por otro de 50 euros (la electrónica-basura me tiene frito).

    En otro ámbito, debería contar que me he zampado en libros algo así como unos 1.000 euros/año, aunque tras su lectura mayoritariamente se han quedado en la biblioteca de la Fundación. Otra fuente de consumo han sido los DVD-Video, unos 450 euros/año (lo sé, tengo debilidad por el cine). Dejo constancia también de que he tenido que cambiar la bomba de calor inverter que tenía 12 años y que la nueva me costó 1.800 euros (instalación incluida), pero que la escogí también inverter, aunque de Clase A.

    El coste ambiental de los residuos tampoco es fácil de calcular, pero puedo decir que he hecho un uso constante del Punto Verde llevando todo tipo de residuos reciclables (eso me ha valido un descuento en la tasa de residuos de unos 40 euros/año), que los envases y papel vertido a los contenedores de selectiva los estimo en 125 kg (mayoritariamente papel de periódico, pues me compro uno diariamente) y que la cantidad de  basura no reciclable no ha sido superior a 150 kg/año (en mi barrio no se recoge selectivamente la fracción de la materia orgánica). O sea, unas tres veces menos de lo que se estima por habitante.

    En definitiva, la vida, cuando se mide de esta forma, toma otra dimensión que nos hace más conscientes de nuestro estilo y de las estrategias para aplicarse en el próximo periodo. Espero que estas cuentas te sirvan para animarte a hacer las tuyas y sirvan de punto de comparación (ni bueno ni malo). Al final, esto de las cuentas ambientales tiene mucho de ejercicio para seguir aprendiendo... Sólo me queda dejar constancia de que para el 2009 voy aplicarme todavía más, hasta donde me sea posible, pues sé que me queda mucho por hacer.
    Fuente:
    Ecologista anónimo :D
    http://www.terra.org/diario/art02201.html

    Setas mágicas. ¿Y si los hongos pudieran salvar el mundo?

    Seguramente la idea de que los hongos puedan salvar el mundo puede arrancar más de una carcajada, o provocar más de un escéptico e irónico arqueado de cejas. Sin embargo, se trata de un tema más que serio. De hecho, estudios recientes han demostrado que los hongos pueden tener un profundo impacto en el futuro de nuestro planeta, gracias a su potencial para a curación de determinadas enfermedades como el cáncer o el VIH SIDA, la limpieza de escapes de fuel o incluso combatir armas biológicas. Sin duda todo ello podría convertir a los hongos en los héroes del siglo XXI.
     
    Hongos Medicinales
    “Tan solo muy recientemente los científicos han podido confirmar lo que culturas ancestrales han sabido durante siglos”, anuncia Paul Stamets en su libro MycoMedicinals. “Los hongos contienen en su interior algunas de las medicinas más potentes que se encuentran en la naturaleza”. Reveladores estudios del experto Dr. Ikekawa afirman que se daban niveles más reducidos de muertes por cáncer entre personas que cultivaban hongos Enoki en Japón (1989). Tras un estudio más a fondo, el Dr. Ikekawa descubrió la proflamina, un polisacárido de acción por vía oral que mejora significativamente el sistema inmunológico (2001). Las cualidades medicinales de un modesto hongo desde ahora reciben la atención del mundo occidental.
    Superar falsos mitos y vislumbrar nuevas posibilidades
    Desafortunadamente, a lo largo de los siglos se ha ido alimentando un gran número de mitos sobre los hongos. Uno de ellos es el temor de que todos los hongos sean venenosos. Otro mito es el de que los hongos no tienen valor nutricional. Según el micólogo Paul Stamets, los máximos beneficios nutricionales de un hongo se liberan solamente al ser cocinados. “Los hongos tienen un contenido relativamente alto de proteínas, una media del 20 % de su masa seca”, explica Stamets, “y contribuyen a aportar un amplio abanico de aminoácidos esenciales. Son bajos en grasa y altos en fibra… los hongos proveen también de diferentes grupos de vitaminas, particularmente tiamina, riboflavina, niacina, biotina, ácido ascórbico y vitamina C”.
     
    “Los hongos no son sólo útiles como comida o medicina”, prosigue Stamets, ”algunos se están utilizando con propósitos de bioremediación para absorber y digerir sustancias peligrosas como fuel, pesticidas, o residuos industriales, que amenazan el entorno”. En su último libro Mycellium Running. How Mushrooms Can Save the World, Paul Stamets presenta el concepto de que los hongos pueden rescatar el planeta, y llega a afirmar que cultivar hongos podría ser lo mejor que podemos hacer para proteger el medio ambiente.

     

    Unos seres únicos
    Las células microscópicas que forman el “micelio”, el cuerpo que nosotros vemos y conocemos como “hongo”, son capaces de reciclar carbono, nitrógeno, y otros elementos esenciales. Por ello, los humanos podríamos aprovechar ese poder de digestión y dirigirlo hacia la descomposición de residuos tóxicos y contaminantes (micoremediación), la captación y reducción de lodos de depuración y patógenos de cuencas agrícolas (micofiltración), control de poblaciones de insectos (micopesticidas) y, en general, aumentar la salud de nuestros bosques y jardines (micosilvicultura y micojardinería).

    Otra de las propuestas de esta visión es dejar de pensar en los hongos como seres vivos inferiores sin inteligencia. El investigador Toshuyiki Nakagki desmostró en un experimento que un moho, el Physarum polycephalum, supo crecer escogiendo el camino más corto entre dos fuentes de comida evitando los caminos sin salida (2000).

    “El micelio es una membrana expuesta, sensible y que responde a los cambios en su medio”, explica Stamets, ”a medida que los excursionistas, los ciervos o los insectos caminan sobre estas redes filamentosas sensitivas, dejan una huella. El micelio lo siente y responde a estos movimientos. Puede sentirlo especialmente al entrar en un bosque después de la lluvia cuando, según creo, las membranas de micelios entrelazados se despiertan. Conforme el metabolismo de los micelios renace, emiten sustancias atrayentes, impartiendo dulces fragancias al bosque y conectando los ecosistemas y sus especies con rastros aromáticos. Como una autopista biomolecular, estas membranas están atentas, reaccionan al cambio y colectivamente tienen la salud a largo plazo del ecosistema 'en la cabeza'. Estas redes no sólo sobreviven, sino que a veces se expanden hasta alcanzar miles de acres de superficie, alcanzando la mayor masa conseguida por un organismo individual del planeta”.

    Una propuesta para mejorar el mundo
    “A menos que colectivamente juntemos esfuerzos y recursos, el genoma de los hongos se verá progresivamente amenazado y, entonces, nuestra propia existencia podría estar en juego. La pérdida de estos organismos clave debería ser una llamada a la acción para todos aquellos preocupados por el futuro de sus hijos y de este planeta”.
    Sintiendo esta seria urgencia, Stamets postula: "El momento para actuar es ahora. Esperar a que la ciencia y la sociedad se despierten a la importancia de estos hongos ancestrales es una visión peligrosamente lenta y estrecha. Los exiguos intentos realizados hasta ahora pueden ser demasiado pequeños, demasiado tarde”. Paul Stamets, además, se enfrenta al hecho de que los amenazados bosques tropicales del pacífico noroeste podrían albergar especies de hongos con extraordinarias propiedades medicinales. “A la tasa de extinción actual”, dice, “este último refugio del genoma de los hongos debería estar a la cabeza de las prioridades de ambientalistas, micólogos y gobiernos. Si puedo ayudar a avanzar en este conocimiento, habré contribuido con mi parte a proteger la vida en este planeta”.
     
    Los hongos forman parte de nuestra vida diaria y la mejoran con exquisiteces alimentarias y beneficios medicinales. Además, y aún más importante, las setas son capaces de reciclar los residuos de nuestra defectuosa gestión humana de los recursos, y restaurar el entorno, los bosques… y eso, sin duda, sí es salvar nuestras vidas y nuestro planeta, sí es “salvar el mundo”.
    Fuente:
    Paul Stamets
    http://www.greenplanetparadise.com

    Paul Stamets se ha dedicado a la micología durante más de 30 años y es presidente de Fungi Perfecti, un negocio de venta por correo que provee de mycotecnologías a cultivadores de hongos de todo el mundo. Ha descubierto cuatro nuevas especies de setas, ha impulsado incontables técnicas para el cultivo de hongos comestibles o medicinales y para la restauración biológica con hongos. Ha escrito seis libros sobre el cultivo, uso e identificación de hongos, incluyendo “Growing Gourmet and Medicinal Mushrooms", "The Mushroom Cultivator", "Psilocybin Mushrooms of the World", "Mycellium Running: How Mushrooms Can Help Save The World" y artículos científicos sobre el tema. Es un entusiasta excursionista, conservacionista y explorador. Su pasión es preservar, proteger y expandir tantas variedades ancestrales de setas de los bosques ancestrales del noroeste del Pacífico como sea posible.
    Más información:
    http://www.fungi.com

    1/20/2009

    Entrevista: Roberto Hartasánchez (Presidente de FAPAS)

    "Lobo, ¿amigo o enemigo?"
    Lo que me planteo no es si el lobo es amigo o enemigo de las personas, el lobo es el lobo, especie de la fauna europea que lleva varios miles de años ocupando el territorio, compitiendo con otras especies salvajes y, desde hace tan solo unos pocos, quizás no más de tres o cuatro mil, contra el hombre que como especie, se ha adueñado de un territorio que históricamente no le pertenecía, pero que ejerciendo la supremacía de su inteligencia, se ha adueñado de él.
     
    Lo que realmente sucede ahora, contemporáneamente, es que la figura del lobo, su presencia sobre el paisaje, le crea amigos y enemigos Y evidentemente, ante una situación tan dispar, lo lógico es que este animal sea centro de una agria polémica. Pero, ¿por qué razón se odia o venera al lobo?
    La respuesta no es sencilla pues esta polémica ha llegado hasta nuestros días como la prolongación de una batalla que ya se inició hace cientos de años. Bien es cierto que en la antigüedad, el lobo debía de tener pocos amigos, más bien, la sociedad, compuesta mayoritariamente por personas vinculadas al campo, han tenido en el lobo un enemigo secular, pero a la vez, el lobo ha fascinado con su salvaje presencia.
     
    Será un reconocimiento humano hacia una especie a la que el hombre no ha conseguido someter y mucho menos eliminar. Los grandes enemigos siempre son odiados, pero al mismo tiempo su resistencia, tenacidad o lo que sea en su comportamiento, también causa fascinación.
     
    El cambio socioeconómico y cultural de nuestra sociedad moderna, nos lleva a depender más de los hábitos urbanos que de los rurales y quizás encontremos aquí una respuesta de por qué ahora el lobo posee un gran ejercito de defensores que lo admiran y protegen, en detrimento de pequeños sectores sociales vinculados al mundo rural que lo soportan. y lo odian.
     
    Sea cual sea la razón de una u otra situación, el hecho real es que el lobo como elemento biológico es el producto de un proceso evolutivo que se establece en el territorio de acuerdo a lo que técnicamente se conocen como leyes ecológicas.
     
    Cada especie desempeña un papel en la naturaleza y evidentemente el lobo no ha de ser una excepción. Ha cumplido durante miles de años el papel de predador, controlador de otros animales y por tanto por derecho propio, por derecho natural, el lobo debe de mantenerse como especie viva en los ecosistemas actuales.

    Esta es la razón, por la que esta especie se encuentra protegida, apoyada socialmente por normas legales que deben de impedir que el lobo desaparezca de los territorios donde aún hoy en día vive. Planteado así, pensaríamos que es el hombre el que decide donde puede vivir y cuantos puede haber. Pero no, una vez más lo salvaje de la especie supera la capacidad del hombre racional.

    Bien es cierto que el lobo ha sido extinguido de muchos países, de muchos territorios de todas partes del mundo, pues el lobo ha conseguido ocupar gran parte de los territorios del planeta. Pero no es menos cierto que ha conseguido sobrevivir pese quizás a una de las persecuciones más activas y efectivas que el hombre ha aplicado a otro ser vivo.

    Siendo así, ahora que la moderna sociedad urbana demanda su conservación, la respuesta de este animal indómito no es someterse a los criterios técnicos de los científicos o de los gestores de los espacios naturales. Una vez más responde con comportamientos propios, innatos de su especie y desafía al propio proceso de protección legal respondiendo con una capacidad de proyección poblacional más allá de lo previsto.
     
    Vamos que el lobo no precisa de la ayuda de los conservacionistas para sobrevivir, su capacidad biológica le defiende ante cualquier apuesta en su contra.  No es de extrañar que el lobo genere tantas pasiones. Quién lo sufre, hasta la desesperación por saber que tiene que compartir el territorio con tal excepcional enemigo, quien le conoce, lo estudia o le favorece su vida queda fascinado por lo indómito de su comportamiento.
    Roberto Hartasánchez es el Presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS)
    1/19/2009

    Refugiado ambiental

    El término refugiado ambiental fue utilizado y definido por primera vez hace 23 años por Essam El Hinnawi. 'Las principales previsiones sobre el número de refugiados ambientales se sitúan entre 100 y 150 millones en los próximos 40 años'

    Al igual que cuando se nos cae la casa encima no hay nada mejor que salir al exterior, recomiendo abandonar el contexto mediático habitual cuando éste nos empieza a asquear. Cansado de debates nominalistas y declaraciones incendiarias, busco refugio en el servicio de podcasting de la BBC y encuentro un reportaje interesante. Se trata en realidad de una producción de Radio Nueva Zelanda que lleva el título de Escape to New Zealand. Es un nombre con gancho, como de ficción, pero el programa trata de un fenómeno que está pasando en estos momentos y que aquí es muy poco conocido. Cientos de personas están emigrando a Nueva Zelanda para huir del cambio climático, la contaminación y otros peligros ambientales. En Escape to New Zealand estos peculiares refugiados explican las razones que les han llevado a dejar Europa y América para llegar a lo que califican de paraíso sobre la Tierra.

    De hecho, quien haya visto la trilogía del Señor de los Anillos ya conoce un poco el país. Allí se rodaron las tres películas y, por las imágenes que se veían, el calificativo de paraíso no parece exagerado. En el programa de radio habla primero una activista estadounidense que, después de haber estado luchando por el medio ambiente en su país durante 30 años, llega a la conclusión de que no hay nada que hacer y, convencida de que vendrán grandes catástrofes, afirma haber encontrado en este país de 279.000 km2 un lugar donde sentirse segura. Después toma la palabra un científico alemán que se califica a sí mismo de refugiado ambiental, mientras alaba el hecho de que el país que le acoge sólo tenga unos 4 millones de habitantes, como Noruega o Singapur. Este dato le sirve para argumentar a favor de la relación entre población pequeña y viabilidad en un mundo de creciente y amenazadora complejidad.

    De forma coincidente, la web del ministerio de Medio Ambiente del país dice explícitamente que la débil demografía de Nueva Zelanda hace que las cuestiones ambientales sean menos graves que en otros lugares. Pero mirando atentamente esta misma página, descubro un enlace a un informe de la OCDE sobre la situación del país en este ámbito. Entre otras cosas, el informe señala que la calidad del agua de arroyos, ríos y lagos está bajando debido a la contaminación y que la irrigación está perjudicando los acuíferos. También dice que existen grandes dudas sobre cómo Nueva Zelanda podrá cumplir con sus compromisos de Kioto. Igualmente, indica que queda mucho por hacer para mejorar el tratamiento de residuos, en especial la gestión de los vertederos. Las propias autoridades del país reconocen, y así lo han puesto por escrito, que pese a que Nueva Zelanda fue uno de los últimos rincones del planeta donde llegaron pobladores humanos, tiene uno de los peores registros de pérdida de biodiversidad.

    Evidentemente aquí falla algo. Y más cuando cerca del 90% de la población del país vive concentrada en zonas urbanas, de manera que los impactos sobre el entorno deberían ser aún menores. No es que el país sea un mal ejemplo tampoco. En realidad, el informe de la OCDE sólo subraya aspectos que hay que mejorar pero en cualquier caso, sí se pone de manifiesto que entre la imagen transmitida por los refugiados ambientales de la emisión radiofónica y la realidad existe la distancia de la idealización.

    Lejos, muy lejos del idealismo, se encuentran los miles y miles de refugiados que por razones políticas, sociales y ambientales -o todas mezcladas- tienen que irse de los lugares que les han visto nacer con el único objetivo de sobrevivir. No saben si su destino es el paraíso, pero, seguramente, dejan atrás el infierno. Un caso paradigmático es el de Bangladesh, donde con mucha menos superficie que Nueva Zelanda (mal)viven 150 millones de personas. Allí el círculo vicioso no se detiene: las inundaciones dañan los cultivos, el único modus vivendi, la gente migra a las tierras cercanas y las erosionan hasta el agotamiento por una presión excesiva sobre los recursos, lo que ocasiona un empeoramiento de los efectos climáticos.

    En 2005 tuvo lugar en Oslo un taller de trabajo sobre Seguridad Humana y Cambio Climático con el título de Cambio ambiental, migración y conflicto: Análisis Teórica y Exploraciones empíricas. En él se llegó a la conclusión de que las personas pueden responder a importantes modificaciones en el entorno o bien quedándose en el territorio y creando estrategias de defensa o bien marchándose. La primera opción era la propia de los países desarrollados y la segunda la de los menos desarrollados. La otra parte de la conclusión era que los primeros países deben hacer un esfuerzo global tanto en casa como a nivel internacional para reducir las consecuencias de las grandes migraciones de origen ambiental, que a menudo se relacionan con un aumento de la conflictividad en el lugar de destino. Actualmente las principales previsiones sobre el número de refugiados ambientales, tanto del Panel Intergubernamental de Científicos que estudian el Cambio Climático, como por parte de otros expertos independientes, se sitúan entre 100 y 150 millones en los próximos 40 años.

    El término refugiado ambiental fue utilizado y definido por primera vez hace 23 años por Essam El Hinnawi para referirse a aquellas personas que tienen que dejar sus hogares temporalmente o indefinidamente porque el entorno pone en riesgo su vida. Nada que ver, pues con los refugiados occidentales de riesgo controlado que aparecen en Escape to New Zealand. No sería extraño que todos ellos hubieran visto de pequeños On the Beach, un pequeño clásico de la ciencia ficción de los años 50 en que los habitantes de las antípodas sobrevivían a una guerra nuclear que destruía el resto del planeta. ¡Qué frívolos podemos llegar a ser los occidentales!
    Fuente:
    Albert Punsola (periodista)
    http://www.ecoticias.com/20090119-refugiado-ambiental.html

    1/8/2009

    Cambio climático: el nuevo concepto de los gobernantes europeos

     

    El nuevo acuerdo de emisiones es un desastre. Angela Merkel está preparada para ser verde sólo cuando no dañe a las grandes empresas  

    Demasiada responsabilidad para los europeos la de tener que estar liderando el camino a seguir sobre el cambio climático. Incluso cuando nuestros gobiernos piden que todo el mundo siga sus pasos para conseguir un acuerdo climático efectivo en Poznan (que finalmente no se acordó nada concluyente), lo que han hecho es sacar a Europa de un acuerdo en Bruselas.

    El acuerdo que han alcanzado es un desastre. La reducción del 20% para 2020 que han prometido está a años luz de lo que se necesita, además la mayor parte de las reducciones la podrán comprar a otros países. Esto significa, en un mundo que tiene que eliminar la mayoría de su polución de carbono, que otros países que nos han vendido sus reducciones más fáciles de conseguir, verán mucho más difícil reducir sus emisiones por si mismos. Esto se llama colonialismo del carbono, en el que Europa recoge los frutos más fáciles en los países en vías de desarrollo, dejándoles a ellos con los más difíciles de obtener en un futuro.

    Los gobiernos europeos también han tirado por la borda su decisión de convertir el sistema de comercio de emisiones en un sistema justo y efectivo de reducir las emisiones. De momento, más del 90% de los permisos para emitir CO2 se les da a los que más contaminan. Algunas de esas compañías han hecho millones al pasar los costes nominales de los derechos a sus clientes, incluso sin tener que haber pagado nada. Es una inversión perfecta de la justicia medioambiental: bajo el Régimen de Comercio de derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS siglas en ingles), el que contamina es pagado. Aquellos que han producido más polución obtienen los mayores beneficios.

    La EU prometió que para 2020 todos los permisos de emisiones serían subastados entre las compañías contaminadoras. Ahora los presidentes de los gobiernos han roto esa promesa: en 2020 las industrias que más contaminan solo tendrán que pagar el 70% del daño que producen. Para empeorar las cosas, las compañías recibirán todos sus derechos de emisión gratis si pueden demostrar que su competitividad puede verse amenazada por compañías de fuera de la UE. Parece bastante obvio en este mundo globalizado que todos los sectores tienen competidores fuera de la UE, por lo que esta concesión acabará con la venta de derechos.

    ¿Quién ha hecho más hincapié en estas exenciones? La gran canciller verde Angela Merkel. Las políticas medioambientales británicas son bastante contradictorias, pero en comparación con las alemanas parecen coherentes. En algunos aspectos es el país más progresista en la UE, con un sistema federal para aislar todas las viviendas e invertir en energía eólica lo que coloca al Reino Unido (con bastantes más recursos en lo que a viento se refiere) en una posición vergonzante. Pero en otros aspectos se han convertido en los “sucios de Europa”. Fue Merkel la que presionó para que se redujeran los niveles de eficiencia en los automóviles, también fue la que mas hincapié hizo para dar 40.000 millones de euros para rescatar a la industria del motor. Es Merkel quien insiste en que las industrias del cemento, acero y químicas no tengan que pagar.

    ¿Cómo se pueden explicar estas contradicciones? Como nuestro gobierno, la administración Merkel está preparada para apoyar aquellas medidas que no perjudiquen a las grandes industrias. Le da millones de euros a sistemas inútiles como el medio millón de paneles solares que ya ha pagado y que contribuyen a un 0,4% del total de la electricidad de Alemania y se opone a sistemas efectivos que pueden reducir las emisiones pero que reducen los beneficios de las corporaciones. El gobierno alemán está preparado para volverse verde sólo cuando no cueste nada a las corporaciones.

    Una vergüenza, Señora Merkel. Con la ayuda de Donald Tusk, Silvio Berlusconi y uno o dos neandertales, lo has fastidiado para todos lo demás.

    Gracias a:
    Félix Nieto por la traducción
    Fuente original:
    George Monbiot, publicado en el diario británico "The Guardian"
    http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/dec/12/greenpolitics-poznan

    1/4/2009

    ¿Cuánto está dispuesto a pagar de más el consumidor por tecnología verde y sostenible?

    Las empresas del sector tecnológico deberían demostrar que un negocio sostenible puede aportar no sólo beneficios medioambientales sino también a largo plazo un ahorro en consumo energético.

    Cada vez son más los clientes que se interesan por el impacto medioambiental de los ordenadores”, confirma uno de los directivos de Lenovo España.

    Por los beneficios a largo plazo para la sociedad y el planeta y por la creciente concienciación de los ciudadanos a escala mundial, es predecible que los consumidores cada vez tengan más en cuenta los productos y servicios de las empresas comprometidas con el medio ambiente.

    Como confirma un estudio realizado por la consultora TNS, el 66% de los españoles afirma que pagaría más por productos y servicios respetuosos con la naturaleza.

    Aún así, muchas compañías del sector TIC todavía no advierten esta preferencia ‘verde’ de los consumidores en las ventas. “Por el momento, los clientes no están demandando con mucha frecuencia este tipo de productos”, afirma Ana Nieto, la responsable de Marcom de Allied Telesis Iberia. “A día de hoy, el mercado está analizando en términos económicos lo que supone comprar un producto ecológico frente a uno no ecológico”.

    La crisis financiera a nivel mundial también ha perjudicado, ya que la caída del consumo y la reducción de la actividad de las empresas ha provocado una consecuente disminución de los beneficios en los últimos meses.

    Por eso, la coyuntura actual también dificulta la apuesta por los productos ecológicos por parte de los clientes. “Desde nuestra perspectiva, los clientes solamente compran productos si estos conllevan una mejora en el ahorro o en la eficiencia en otras áreas”, declara Trevor Dearing, director de marketing de soluciones empresariales en EMEA de Juniper Networks. “En el clima económico actual la prioridad mayor es ahorrar dinero”.

    A pesar del apoyo moral a la causa medioambiental de la sociedad, el estudio de TNS también desvela que el  sobre-precio máximo que gastarían los consumidores en los productos y servicios con características ‘verdes’ no excedería más de un 5 por ciento de su precio original. Por tanto, a la hora de comprar o invertir en estos productos o servicios, los clientes se lo piensan dos veces e incluso los descartan si el precio es muy elevado.

    De este modo, vuelve a cobrar importancia la reivindicación de muchos consumidores e incluso también por empresarios, de incluir obligatoriamente estas características ‘verdes’ en los productos o servicios tecnológicos para que así, la protección al medio ambiente no dependa sólo de un sobre-pago por parte de los compradores.

    “Los clientes no deberían tener que pagar un extra por productos ecológicos”, argumenta Dearing, “todos los productos deberían serlo y además, el hecho de cobrar un coste adicional no proporciona un valor añadido”, arguye.

    ¿Inversión peligrosa?

    Lo que sí está claro es que la adecuación de los productos y servicios al respeto al medio ambiente a la larga será ineludible, dado el interés de consumidores y las nuevas obligaciones introducidas por los gobiernos.

    La mayoría de las compañías del sector se sienten predispuestas a emprender estrategias empresariales para frenar el cambio climático desde su posición, pero aún no se ha consumado una adaptabilidad global en todos sus procesos. De hecho, muchas de ellas aún se sienten reticentes y dudan en invertir en estas soluciones ecológicas por el precio al alza de los combustibles y por el miedo al impacto de esta subida en sus acciones.

    Pero, por otro lado, existen firmas,como por ejemplo IBM e Intel, que se sitúan entre las empresas con las políticas más eficaces para reducir el consumo de energía y las emisiones de gases invernadero, en el primer y cuarto puesto respectivamente del ranking de Ceres, y que apuestan de forma clara y específica por crear una tecnología completamente verde.

    Intel destaca que la clave se encuentra en minimizar el impacto medioambiental no sólo en las operaciones, sino también en todas las fases del proceso vital del producto. Según explica Beatriz Pérez, directora de comunicación de Intel Corporation Iberia: “la clave radica en aplicar desde el comienzo estas soluciones en todas las fases del ciclo de vida del producto: producción, uso y retirada” y conseguir así una combinación de productividad y eficiencia verde.

    Por su parte,otra empresa respetuosa con el medio ambiente, Xerox, señala la importancia del reciclaje del producto: “nosotros ideamos y diseñamos los dispositivos directamente pensando en su posterior reciclaje, así como la reutilización de piezas en el proceso de fabricación”, señala Jesús Labrado, director de marketing de Xerox España .

    Este método además se compatibilizaría con la idea que propone Gartner en sus conclusiones sobre cómo paliar el cambio climático, que consiste en utilizar un sistema de medición común del impacto medioambiental de los productos o servicios del sector TIC para ayudar así a reducir sus emisiones de gases de carbono.

    Las empresas del sector tecnológico deberían demostrar que un negocio sostenible puede aportar no sólo beneficios medioambientales sino también a largo plazo un ahorro en consumo energético.

    Acciones en marcha

    Asimismo, gracias a la creciente conciencia social y mediática, las autoridades están orientando cada vez más la legislación para establecer un respeto obligado al medio ambiente.

    Tal y como corrobora el director de operaciones de Lenovo España, Enrique Fernández-Daza, “cada vez son más los clientes que se interesan por el impacto medioambiental de los ordenadores”, explica refiriéndose a la oferta de productos y servicios de su empresa, dirigida principalmente al mercado profesional.

    “Incluso algunas compañías solicitan la certificación de calidad en materia medioambiental ISO14001, que establece estándares más altos que los exigidos por ley, como requisito en la elección de un proveedor”, añade.

    Desde Jupiner Networks la solución es radical. “Los vendedores deberían tener solamente productos ecológicos en su cartera”, declara Dearing.

    En Cisco no son tan radicales en su defensa de los productos verdes, aunque reconocer que la Green IT es una realidad a largo plazo.“Se trata de un valor que no se puede perseguir sólo durante un tiempo, sino debe tener un recorrido largo, durante el cual los clientes sigan mejorando” afirma Miguel Bullón, responsable de la División de Consumo para el Sur del  Mediterráneo.

    “La apuesta por tecnologías verdes no debe ser una moda pasajera que adopten las empresas, sino que hay que tomar medidas reales”, concluye también Juan Manuel Rebés, director de la plataforma POWER de IBM para España, Portugal, Israel, Grecia y Turquía.

    Recomendaciones ecologistas

    Mientras las compañías se empiezan a acercar a la tecnología verde, desde las organizaciones ecologistas apelan a la necesidad de emprender indudablemente iniciativas para combatir el cambio climático en el entorno TIC.

    Tal y como anima Dennis Pamlin, Global Policy Advisor de WWF, las tecnológicas deberían aprovechar esta crisis financiera actual como una oportunidad a corto plazo para liderar una economía baja en carbono y ofrecer servicios que ahorren en gastos y en emisiones de gases nocivos para la naturaleza.

    “Las tecnológicas lo tienen más fácil en comparación con otros sectores donde hay que elegir el beneficio económico o el medio ambiente” , destaca incluso Pamlin.
    Fuente:
    Clara Gracia Pando (http://www.siliconnews.es)

    12/29/2008

    La próxima guerra… la del agua

    El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior que el suministro… y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes ha los que hemos llegado se necesitaría ya un 20% más de agua. La pugna es entre quienes creen que el agua debe ser considerado un commodity o bien comerciable (como el trigo y el café) y quienes expresan que es un bien social relacionado con el derecho a la vida. Los alcances de la soberanía nacional y las herramientas legales son también parte de este combate.

    Para comprender el problema, hay que considerar un rosario de datos basados en la extracción, distribución y consumo del agua – lo muestran la Biblia o el Corán- que poseen la edad del mundo; que han dado lugar a conflictos de gran magnitud. Lo nuevo del caso es que, desde hace una década, se acumulan las cifras que presagian que el planeta se encamina a una escasez cada vez más marcada.

    El problema es que el agua es un recurso que se da sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

    Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento.

    La mayoría de las regiones, el problema no es la falta de agua dulce potable sino, más bien, la mala gestión y distribución de los recursos hídricos y sus métodos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad sustancial se pierde en el proceso de riego. La mayoría de los sistemas de riego funcionan de manera ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 por ciento del agua que se extrae, que se evapora o vuelve al cauce de los ríos o a los acuíferos subterráneos. Los métodos de riego ineficiente entraña sus propios riesgos para la salud: el anegamiento de algunas zonas de Asia Meridional es el determinante fundamental de la transmisión de la malaria, situación que se reitera en muchas otras partes del mundo.

    Casi la mitad del agua de los sistemas de suministro de agua potable de los países en desarrollo se pierde por filtraciones, conexiones ilícitas y vandalismo. A medida que la población crece y aumentan los ingresos se necesita más agua, que se transforma en un elemento esencial para el desarrollo.

    En algunas zonas, la extracción del agua ha tenido consecuencias devastadoras en el ambiente. La capa freática de muchas regiones del mundo se reducen constantemente y algunos ríos, como el Colorado en los Estados Unidos y el Amarillo en China, se secan con frecuencia antes de llegar al mar. En China, las capas freáticas acuíferas del norte han descendido treinta y siete metros en treinta años y, desde 1990 desciende un metro y medio cada año. El mar interior de Aral, en Asia Central, ya ha perdido la mitad de su extensión. El lago Chad era hace tiempo el sexto lago más grande del mundo, en la actualidad ha perdido casi el 90% de su superficie y esta agonizando.

    Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embolletamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

    El origen de esta comercialización del agua habría que buscarla en noviembre de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de libre comercio.

    Dentro de este contexto, existen dos escenarios probables:

    -La apropiación territorial:
    Esto podría realizarse mediante la compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad), tampoco se descarta un conflicto militar. Esta última hipótesis, nos transporta a la última guerra en Irak (Marzo 2003) y la apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de los recursos iraquíes. No se descarta que con esa guerra hayan querido controlar los recursos hídricos de los ríos Eufrates y Tigris… ríos caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta.

    -La privatización del agua:
    En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.

    Los gobiernos de todo el mundo –incluido de países desarrollados- están abdicando de su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas, según ellos, para mejorar la provisión del servicio. Las grandes corporaciones no son muchas. Las francesas Vivendi y Suez (clasificadas en los puestos 51 y 99 respectivamente en el Global Fortune 500 de 2001). La alemana RWE (en el puesto53), que adquirió dos importantes empresas de agua, Thames Water en el Reino Unido y American Water Works, en Estados Unidos de Norteamérica. La intervención privada dio pie, en algunos lugares a un aumento exagerado del costo del agua. En la Provincia de Tucumán – Argentina-, la empresa Vivendi enfrentó la furia popular y en Sudáfrica la empresa concesionada con el suministro no tuvo problemas en cerrar la canilla de un 80% de los pobladores de Alexandra Township por falta de pago.

    El Banco Mundial juega un papel clave, fomentando las privatizaciones –prestando dinero para las reformas en el sistema de agua-, invirtiendo y finalmente como juez en caso de conflicto entre los inversionistas y los Estados.

    Mientras poblaciones no tienen acceso a la salubridad, grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar el mal. Entre 1970 y 2000, la venta del agua creció más de 80 veces. En 1970 se vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. Las ganancias fueron de 2.2 mil millones de dólares.

    Los acuíferos más grandes que se conocen son:
    1) Acuífero de Areniscas de Nubia con un volumen de 75 mil millones de metros cúbicos.
    2) Acuífero del Norte del Sahara con un volumen de 60 mil millones de metros cúbicos.
    3) Sistema acuífero Guaraní con un volumen de 37 mil millones de metros cúbicos.
    4) Gran Cuenta Artesiana con un volumen de 20 mil millones de metros cúbicos.
    5) Acuífero Altas Planicies con un volumen de 15 mil millones de metros cúbicos.
    6) Acuífero del Norte de China con un volumen de 5 mil millones de metros cúbicos.

    El Acuífero Guaraní:

    El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se remontan a cuando Africa y América aún se encontraban unidas. Su extensión tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000 kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y Portugal juntas. Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina. Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la patagonia. El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina.
    La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha paso a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.

    En la Argentina, a través de un estudio realizado por Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La cíclica presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera –Brasil, Paraguay, Argentina-, la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas tiene un objetivo el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga.
    Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio Garcia que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.

    Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.

    El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en la Haya –Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. No es pura semántica… Un derecho no se compra.
    Gracias a:
    Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Comunicación Social  

    12/22/2008

    Cultivos forestales energéticos: ¿Una apuesta de futuro?

    Los cultivos energéticos deben jugar un importante papel en el desarrollo de la biomasa como recurso renovable y sostenible, por muy diversas razones. Además de ser cultivos destinados específicamente a la producción de material combustible, obvia contribución a los objetivos de consumo energético, pueden suponer una alternativa en tierras agrarias, con usos agrícolas y ganaderos cada vez más residuales y más mermados de subvenciones europeas o bien, un incentivo para las industrias, como por ejemplo las centrales térmicas, que pueden encontrar en la co-combustión una alternativa importante en la reducción de las necesidades de derechos de emisión de gases de efecto invernadero (Tharakan et al, 2005).

    El fomento en las políticas mundiales de producción y utilización de energías renovables responde a dos problemas cruciales y entre sí relacionados: la lucha frente al Cambio Climático, manifestada en el Protocolo de Kyoto y la reducción en el uso de combustibles fósiles, aspecto especialmente sensible para aquellos países con fuerte dependencia energética exterior. Estas demandas ambientales y económicas se encuentran además transversalmente elacionadas por la necesidad de converger a un desarrollo sostenible.

    El Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER 05-10) sintetiza los compromisos adquiridos por España en su política energética y analiza minuciosamente los distintos sectores que contribuyen al conjunto de las energías renovables en nuestro país. Tal y como recoge este documento, el área de biomasa es extensa y heterogénea, tanto en la descripción del recurso como en sus potenciales usos energéticos.

    En Europa, países como Suecia, Reino Unido, Irlanda, Holanda, Dinamarca o Alemania han sido pioneros y llevan más de dos décadas investigando y trabajando en cultivos energéticos de corta rotación con especies leñosas. Las especies forestales más frecuentes en este tipo de cultivos son sauces Salix sp.) y alisos (Alnus sp.) en el norte de Europa (Ledin, Willebrand, 1995) y sauces y chopos (Populus sp.) en en centro y noreste de Europa (Ceulemans, Deraedt, 1999; Hoffmann- Schielle et al. 1999; Liesebach M, v. Wühlisch G.Muhs H.J., 1999; Mitchell et al., 1999). Por ejemplo, en Suecia la superficie actual bien gestionada y dedicada al cultivo de sauce con fines energéticos supera las 14.000 ha (Hillring B., 2002). Otros países europeos, como Polonia (Ericsson K. et al. 2006) o Croacia (Kajba, Bogdan, 2003) han comenzado recientemente sus investigaciones en cultivos energéticos con esta especie.

    En el caso de Polonia, estos cultivos han sido fundamentalmente diseñados en tierras agrícolas dedicadas a cultivo cereal en tiempos pasados, siendo su viabilidad económica posible e incluso más rentable que el cultivo de cereal atendiendo a las políticas comunitarias actuales.

    En Canadá, el programa forestal 2020 está promoviendo plantaciones de crecimiento rápido de Salix viminalis en cultivos de corta rotación (Ball J., Carle J., Lungo del, A. 2005). En Estados Unidos el cultivo de sauce especialmente destinado a co-combustión ha alcanzado un espectacular desarrollo en los últimos años (Tharakan et al, 2005). En el Estado de Nueva York se creó hace más de 10 años el “Consorcio del Sauce” (Empire State Biopower Consortium), organización que facilita la comercialización y producción de sauce energético (Empire State Biopower Consortium 1995) (Downing M. et al., 2005).

    Cultivos energéticos con sauces

    Son múltiples las líneas de investigación que se han desarrollado hasta en momento en cultivos leñosos de turnos cortos para producción de biomasa, y en especial sobre el género Salix debido a su gran frugalidad, buenos crecimientos y aptitudes óptimas para la producción de energía.

    Como punto de partida en la revisión realizada, es importante el análisis y comparación de las fuentes alternativas para la producción de biomasa forestal. La producción intensiva de biomasa y el aprovechamiento de los residuos forestales procedentes de las operaciones selvícolas son las dos vías valoradas a nivel mundial para la producción de energía. Weetman GF (2006) ampara la producción de biomasa en cultivos energéticos como prevención ante la utilización indiscrimada de residuos forestales como bioenergía. El recurso tiene que ser ambiental y económicante viable, por lo que son numerosos los estudios sobre la extensión óptima de estas plantaciones (Ericsson et al 2006; Mitchell CP., et al 1999; Rosenqvist, Dawson, 2005.). La mayor
    parte de la superficie destinada actualmente a la producción intensiva de biomasa vegetal son tierras agrarias de propiedad particular, donde el análisis económico sobre el cambio de uso o de cultivo es crucial en la decisión de los propietarios.

    Como denominador común en todos los trabajos consultados, resulta la necesidad de crear políticas económicas que incentiven la puesta en marcha y mantenimiento de estas plantaciones, algo que explica la situación actual de Suecia con el sauce, donde las plantaciones son subvencionadas desde hace años (Ball 2005).

    El coste de la tierra y tratamientos selvícolas necesarios, el coste de mantenimiento anual, los factores de riesgo o la duración de la rotación del cultivo son factores imprescindibles a la hora de decidir entre una mayor inversión por hectárea (fertilización, riegos, aplicación de herbicidas y desbroces, etc.) o aumentar la superficie de cultivo con costes más bajos. Bevege (1984) señala que, generalmente, cuanto mayor es el precio de la tierra suele prevalecer como más rentable la opción de cultivos más costosos por unidad de superficie con rotaciones más cortas. En cualquier caso, no se descarta el aumento de la superficie de plantación a expensas de producir biomasa con turnos más largos como opción viable.

    En cuanto a la selección del sitio de cultivo con sauce, las condiciones óptimas para su instalación son unánimes a nivel mundial (Ledin, Willebrand, 1995; Mitchell et al 1999; Neuhauser, 1996; Hoffmann-Schielle et al, 1999; Lindroth, Bath, 1999). Las especies utilizadas deben ser de crecimiento rápido, bien adaptadas estacionalmente al sitio de introducción (Sims et al., 2001), con buena propagación vegetativa y máximas producciones de biomasa con turnos cortos. Evans (1992) recomienda probar especies autóctonas en los ensayos y, en el caso de que los suelos pudieran ser limitantes para su crecimiento, incluir tratamientos que corrijan estas deficiencias.

    Son múltiples los factores a tener en cuenta en la fase de establecimiento de la plantación y que van a influir directamente en la productividad. Aquellos que más han sido investigados son: densidad de plantación y duración del turno, preparación del suelo, diseño y técnicas de plantación, control de herbáceas y matorral y fertilización.

    Se recomiendan densidades altas de plantación respecto a las empleadas en repoblación forestal habitualmente. Los estudios que relacionan la producción con los costes de establecimiento y explotación de los cultivos de sauce recomiendan no superar los 15.000 pies/ha (Bullard et al. 2002). De forma general, en este tipo de cultivos los turnos para sauce oscilan entre 4 y 6 años (Makeschin 1999), pudiendo ser más rentable adelantar el momento de corta si el porcentaje en el que disminuye la producción de biomasa no es muy significativo (Evans 1992; Lima et al. 1999).

    No hay demasiadas variaciones respecto a las técnicas de preparación del suelo. En general, se cita el arado y subsolado ocasionalmente como métodos óptimos, seguidos de la aplicación combinada de técnicas químicas, mecánicas o manuales (Mitchell et al 1999; Makeschin 1999). Algunos autores recomiendan la introducción de especies herbáceas anuales durante el primer año y tras el establecimiento de la masa, con el fin de reducir las pérdidas de nutrientes y la erosión del suelo (Jug et al., 1999).

    Respecto al diseño y técnicas de plantación, el método de doble línea sueco (Fig.1) es el más utilizado, cuyas dimensiones dependen exclusivamente de la densidad seleccionada (Mead, 2005). La plantación se hace con estaquillas, con plantadoras mecánicas específicamente diseñadas para este tipo de material vegetal cuando la superficie es grande y la fisiografía del terreno lo permite, y de forma manual en caso contrario (Agroblansle AB, 2006).

    La aplicación de pequeñas dosis de fertilizantes en la fase de establecimiento puede aportar a corto plazo buenos resultados (Neuhauser, 1996, Mead 2005)., especialmente en las estaciones menos fértiles, siendo los resultados menos importantes cuando los cultivos se establecen sobre sobre tierras agrícolas (Mitchell et al, 1999).

    ¿Qué ofrece el Arco Atlántico?

    En el norte peninsular de influencia atlántica confluyen varias circunstancias relevantes que permiten pensar en la importancia de este tipo de proyectos para contribuir a la mejora de su situación socioeconómica. La ganadería, hoy en claro estado de retroceso, ha sido una de las actividades más tradicionales de esta parte del país, definiendo en gran medida no sólo su economía sino también en muchos casos su paisaje. Muchos de los prados que se aprovechaban a siega o diente se encuentran hoy abandonados, generalmente cubiertos por matorral heliófilo y en un claro estado de degradación.

    El clima templado de influencia atlántica, con inviernos suaves, veranos frescos y abundantes precipitaciones a lo largo de todo el año, propicia el desarrollo de una vegetación natural frondosa donde diversas especies utilizadas actualmente en cultivos energéticos, viven de forma espontánea. La puesta en valor de muchos terrenos agrarios pasa sin duda por alternativas que ofrezcan rentas a corto plazo. Las especies del género Salix, como otras frondosas frugales (Alnus sp., Betula sp., etc.) con capacidad de brotar de cepa, desarrollan en nuestra región unos crecimientos muy importantes en volumen, y por lo tanto en biomasa, en un periodo de tiempo muy corto, incluso en condiciones de estación limitantes.

    Por otro lado, la fisiografía, frecuentemente difícil y accidentada, limita la expansión de dicho recurso, especialmente por problemas ambientales ocasionados por los riesgos de erosión y compactación del suelo por la utilización de maquinaria con turnos cortos. Esta premisa hace imprescindible determinar aquellas tierras aptas para la mecanización intensiva, que además presenten condiciones estacionales óptimas para favorecer la producción de biomasa y por lo tanto rentables desde el punto de vista productivo y, por último, que se encuentren ubicadas a distancias viables de los ce tros potenciales de consumo lo que reduciría los problemas de logística, aspecto crucial en estos aprovechamientos.


    Gracias a la autora: Asún Cámara Obregón. Dra. Ingeniera de Montes. Revista Foresna.

    11/10/2008

    El problema de las pilas

    Pilas, baterías y micropilas que a diario invaden nuestros hogares. Las radios, linternas, reloj, walkman, cámaras fotográficas, calculadoras, juguetes, computadoras son solo una pequeña muestra de una enorme lista de productos que emplean estas fuentes de energía, siendo la razón de su éxito comercial la autonomía de la red eléctrica, es decir ser un objeto portátil.

    Actualmente no se conoce ningún estudio que evalúe el impacto al ambiente ocasionado por la utilización y manejo inadecuado de pilas y baterías en Argentina; se sabe que varios componentes usados en su fabricación son tóxicos y por tanto la contaminación ambiental y los riesgos de afectar la salud y los ecosistemas dependen de la forma, lugar y volumen en que se ha dispuesto o tratado este tipo de residuos.

    El funcionamiento de las pilas se basa en un conjunto de reacciones químicas que proporcionan una cierta cantidad de electricidad, que si bien es pequeña, permite el funcionamiento de pequeños motores o dispositivos electrónicos. Pero esta ventaja favorable de la autonomía, se contrapone a los efectos negativos de los compuestos químicos empleados en la reacción donde se produce la electricidad, ya que en su mayoría son metales pesados, que liberados al ambiente producen serios problemas de contaminación.

    Las pilas son arrojadas con el resto de la basura domiciliaria, siendo vertidas en basureros, ya sean a cielo abierto o a rellenos sanitarios y en otros casos a terrenos baldíos, acequias, caminos vecinales, causes de agua, entre otros. Para imaginar la magnitud de la contaminación de estas pilas, basta con saber que son las causantes del 93% del Mercurio en la basura domestica, así como del 47% del Zinc, del 48% del Cadmio, del 22% del Níquel, entre otros metales pesados.
    Solo para poner un ejemplo veamos como afecta el mercurio, en alta exposición, a la salud de las personas:

    • Aguda: Dermatitis, ulceraciones de conjuntiva y cornea (ceguera), en forma oral colapso del aparato digestivo mortal en horas, insuficiencia renal.
    • Subagudas: Alucinaciones, diarreas, hemorragias, excitabilidad, las alteraciones por contacto vía oral, mientras que por contacto dérmico: trastornos mentales, insomnio, fenómenos vinculares periféricos, trastornos sensoriales en las extremidades, acrodia infantil (enfermedad rosa).
    • Crónica: Todas las alteraciones más delirio y psicosis maníaco depresiva. En exposiciones continuas pero en bajas dosis, en forma crónica: debilidad, anorexia, pérdida de peso, insomnio, diarrea, pérdida de dientes, gingivitis (inflamación de encías), irritabilidad, temblores musculares suaves, y sacudidas repentinas, sialorrea (salivación profunda).

    Estas pilas sufren la corrosión de sus carcazas afectadas internamente por sus componentes y externamente por la acción climática y por el proceso de fermentación de la basura, especialmente la materia orgánica, que al elevar su temperatura hasta los 70º C, actúa como un reactor de la contaminación.

    Cuando se produce el derrame de los electrolitos internos de las pilas, arrastra los metales pesados. Estos metales fluyen por el suelo contaminando toda forma de vida (asimilación vegetal y animal).

    El mecanismo de movilidad a través del suelo, se ve favorecido al estar los metales en su forma oxidada, estos los hace mucho más rápido en terrenos salinos o con PH muy ácido.

    El núcleo de la problemática radica en la amplia variedad y tipos diferentes, lo que surge de la gran cantidad de sistemas químicos posibles. Esto resulta en una complicación para su gestión dado que sus formas de tratamiento y reciclado difieren, así como también su grado de toxicidad.

    Una cuestión fundamental para el consumo de pilas y baterías es poder clasificarlas según su composición. De este modo podemos elegir aquellas que generan menor impacto ambiental una vez agotadas o que pueden ser recicladas.
    Como primera clasificación de pilas y baterías podemos diferenciar las “pilas húmedas” (a base de plomo ácido y utilizadas por automóviles, motos, tractores, etc) y “pilas secas” (a base de carbón, cinc, litio, níquel metal hidruro, óxido de plata, alcalinas, etc).

    Las pilas secas son las utilizadas por la mayor parte de los aparatos electrónicos domésticos y pueden clasificarse a su vez en:

    1. Primarias: Son aquellas pilas comunes, generalmente cilíndricas, de carbón-zinc, litio y las alcalinas. Estas pilas no pueden ser recargadas, ya que se basan en sistemas electroquímicos irreversibles.

    2. Secundarias: Pueden recargarse externamente dado que están basadas en sistemas reversibles. En la mayoría de los casos están compuestas por ácidos, álcalis, sales irritantes y metales.

    La gestión ambientalmente adecuada de las pilas comienza con la elección del producto que luego se convertirá en el residuo que deberemos desechar. Por ello es importante el papel del consumidor al momento de seleccionar la pila, con un papel preponderante, ya que determinará a mediano plazo la calidad de los productos ofrecidos en plaza.
    Se recomienda usar los artefactos eléctricos conectados a la red, ahora si su uso es inevitable, es conveniente comprar pilas recargables, de esa manera se produce una gran reducción en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que se recarga la pila se evita tirar a la basura una unidad.

    Otra alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer uso.

    También es recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar y no dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden llevarlas a la boca y hacer una inconsciente ingesta de metales pesados con su consiguiente peligro para la salud.
    El Estado debe intervenir urgentemente para definitivamente establecer los mecanismos que faciliten la recolección de las mismas en recipientes adecuados y adoptar las medidas para su reciclado y destino final ambientalmente seguro (relleno de seguridad para residuos peligrosos).

    Este tema compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos, quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así el impacto ambiental que producen sus componentes contaminantes, poniendo en práctica políticas ambientales que hagan de la calidad de vida no una declaración sino una realidad.
    Autor:
    Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Comunicación Social  

    pilaspilas-2 

    11/6/2008

    La crisis financiera y el medio ambiente

    La crisis financiera internacional que hoy sacude al mundo trae consigo muchas incertidumbres, despierta muchos temores y presenta muchas amenazas. Una de ellas es la de convertirse en un obstáculo o en freno para la puesta en marcha de las contundentes políticas sostenibles que la situación del medio ambiente reclama con urgencia a escala planetaria, pero también en nuestro país.

    Así lo denunciaba hace unos días en Madrid, el ex primer ministro británico, Tony Blair, quién reclamaba con firmeza que “en el corto plazo la ansiedad para combatir la crisis económica no se cobre como víctima el medio ambiente”.

    Oportuna petición porque todavía hoy, cuando la evidencia de los informes de la comunidad científica internacional o los síntomas que cada día nos muestra el planeta no dejan lugar a dudas sobre cual es la gravedad del reto al que nos enfrentamos, muchos dirigentes políticos y responsables empresariales consideran todavía que la defensa del medio ambiente y las políticas sostenibles son un lujo al que se resignan en tiempos de bonanza y, en demasiadas ocasiones, como una cuestión de imagen.

    Si analizamos el escenario con cierta perspectiva histórica podemos afirmar que la crisis financiera es una situación coyuntural aunque se trate de un momento muy delicado que, eso sí, evidencia la necesidad de reformas de fondo. Forma parte de la dinámica de ciclos económicos, que en esta ocasión parece marcará un pico extraordinario en los gráficos, pero tarde o temprano dará paso a una etapa de recuperación económica.

    Por su parte, la crisis global medioambiental —de la que el cambio climático es la principal evidencia— es un grave problema estructural. El planeta está enfermo y los síntomas que evidencia no forman parte de un ciclo sino de una deriva cuyas consecuencias solo podemos empezar a vislumbrar. A la urgencia de actuar — sea cual sea el escenario económico— se añade la circunstancia de que la puesta en práctica de políticas sostenibles, la lucha por la defensa del medio ambiente es, además, una oportunidad para la economía mundial como demostraba de forma rigurosa el Informe Stern, encargado por el citado Tony Blair.

    Recordemos que Stern afirmaba que con una inversión cercana al 1 por ciento del PIB de cada país podríamos dar la vuelta a la actual situación mientras que el peso de la inacción oscilaría entre el 5 por ciento y el 20 por ciento de ese PIB en el corto y medio plazo.

    Si para la economía internacional la defensa del medio ambiente puede considerarse una oportunidad, y no un “capricho prescindible” del que debemos olvidarnos en tiempos de crisis, mucho más lo representa para nuestro país que se enfrenta ahora al desmoronamiento de un sector que ha actuado como motor del crecimiento económico, como lo es el de la construcción.
       
    Pues bien, un macro sector medioambiental podría ser el sustituto como locomotora de nuestra economía y además con la garantía de estabilidad a largo plazo. Existe un sector pionero en esta vía como lo es el de las energías renovables en general y el de la eólica en particular. Un sector que ha logrado el liderazgo mundial en promoción, que ha creado un fecundo tejido industrial, que ha generado decenas de miles de puestos de trabajo, que se ha convertido en uno de los más dinámicos en la exportación, que desarrolla tecnología propia en la mayor parte de los casos, que invierte en I+D+i  muy por encima de la media de la industria española.

    En contra de lo que se presupone, este sector ha surgido con un precio muy interesante para la economía española. El esfuerzo de los consumidores (Ojo, ¡no de los contribuyentes!) por las primas atribuidas al sector es notablemente inferior al importe de las importaciones evitadas de combustibles fósiles, es inferior al coste de las emisiones evitadas y está ampliamente compensado por la positiva aportación a la balanza comercial. Un buen negocio, en definitiva, para el país como lo sería el abordar con decisión el conjunto de políticas activas que requiere la defensa del medio ambiente.

    España cuenta con las bases necesarias para construir este macro sector medioambiental como se pondrá en evidencia en el Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA 9) el próximo mes de diciembre en el que se reunirán diez mil profesionales que son la garantía del conocimiento, la tecnología y la experiencia para abordar esta tarea. Un congreso que tiene como lema “el reto es actuar” porque como ha dicho Nicholas Stern la inacción tendrá un precio inasumible.

    Autor:  Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo, presidente de Fundación CONAMA y del Colegio Oficial de Físicos

    crisis

    11/4/2008

    Cambio climático sí, cambio climático no

    A pesar de las predicciones oficiales, la temperatura media global no ha subido en los últimos ocho años

    En este artículo, vamos a hacer incapie en mostrar posibles razones a favor y en contra sobre el calentamiento que está sufriendo el planeta

    El cambio climático está actuando ya y sus consecuencias serán catastróficas en los próximos años, según los últimos informes de instituciones como la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) o el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC). Sin embargo, el aumento de la temperatura, base del también denominado calentamiento global, se ha detenido en lo que llevamos de siglo. ¿Hay o no hay cambio climático? Y si lo hay, ¿en qué medida se está produciendo y cuáles serán sus efectos reales? Algunos científicos defienden que las respuestas no están tan claras, ya que las variaciones climáticas dependen de más factores que las emisiones de gases de efecto invernadero. Por esta razón, reclaman más investigaciones que permitan conocer la realidad de un problema tan complejo y de consecuencias tan trascendentes.

    Razones a favor
    Recientemente, la AEMA daba a conocer un informe sobre el cambio climático en Europa. Sus responsables aseguran que a partir de 2070 el proceso será irreversible y confirman la hipótesis oficial de la subida de las temperaturas globales, defendida por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC).

    Éste, integrado por expertos de más de 100 países, afirma en su último informe que las temperaturas ascenderán entre 1,5 y 2,5 grados. Los resultados, que cuentan con "un alto nivel de certeza" según sus responsables, pronostican que los daños causados por el cambio climático serán mayores y más rápidos de lo que se preveía anteriormente. Por ejemplo, el informe asegura que el 30% de las especies desaparecerá.

    Las temperaturas ascenderán entre 1,5 y 2,5 grados, según el IPCC
    Los expertos del IPCC aseguran que el cambio climático ya afecta a muchos sistemas naturales, en todos los continentes y en algunos océanos, y tiene también repercusiones visibles en las sociedades humanas, aunque de forma menos acentuada. Por su parte, diversas publicaciones internacionales también avalan la subida de las temperaturas y prevén catastróficas consecuencias, en algunos casos incluso peores a las sugeridas en informes precedentes. Por ejemplo, un estudio publicado en julio en la revista "Nature Geoscience" afirmaba que la posibilidad de lluvias torrenciales en cortos periodos de tiempo por cada grado que suba la temperatura es el doble de lo que se creía hasta el momento.

    Aumento de la temperatura en España
    En el caso de España, diversos estudios prevén también el aumento de la temperatura, en algunos casos con subidas incluso superiores a las estimaciones medias globales. La Evaluación Preliminar de los Impactos del Cambio Climático en España estima un aumento del 20% en la frecuencia de las anomalías térmicas mensuales, aunque no de forma regular en todo el territorio. El estudio, realizado por más de 400 científicos y coordinado por José Manuel Moreno, catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla-La Mancha, predice que los archipiélagos se mantendrán al margen, pero en la Península Ibérica se incrementarán los días con temperaturas máximas extremas, sobre todo en primavera.

    En este sentido, teniendo en cuenta los datos de las estaciones meteorológicas en la Península Ibérica y Baleares, la temperatura media ha subido un grado desde 1850, por lo cual si continúa la tendencia a finales de siglo habría subido casi cinco grados.

    Un estudio elaborado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) concluye que las temperaturas en la cordillera pirenaica aumentarán 2,8 grados, en un escenario de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) medio-bajo, y hasta cuatro grados, en uno de emisión de gases medio-alto. En concreto, los científicos creen que los efectos del cambio climático sobre la temperatura serán más pronunciados al sur de la cordillera pirenaica, en la vertiente española.

    Por ello, los glaciares pirenaicos desaparecerán antes de 2050 debido al aumento progresivo de la temperatura, que desde 1890 se ha incrementado en 0,9 grados de media, según otra investigación de científicos de la Universidad de Cantabria, de la Autónoma de Madrid y de Valladolid. El estudio también muestra la desaparición actual de todos los glaciares pequeños y de un 50%-60% de la superficie de los más grandes a causa del derretimiento.

    Razones en contra
    Diversos investigadores recuerdan que la temperatura global no ha subido desde 2001 y que incluso en algunos lugares ha descendido, a pesar de que las emisiones de CO2 han seguido aumentando. La tendencia al alza de la temperatura media mundial se detuvo a comienzos del siglo, según datos recogidos por el Centro Hadley de Investigación del Clima (Reino Unido), el Organismo Meteorológico de Japón, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y la Universidad de Alabama. Por su parte, la Organización Mundial de Meteorología (OMM) informaba hace unos meses de que 2007 ha sido el año más frío de la década, y que el enfriamiento se acelera en 2008.

    Antón Uriarte, experto de la Universidad del País Vasco en Paleoclimatología y Cambios Climáticos, ha utilizado datos del Instituto Goddard de la NASA para demostrar que durante el siglo XXI la temperatura media global en invierno ha permanecido estable, mientras que en verano ha subido dos centésimas.

    Como datos llamativos, Uriarte expone que la zona del Ártico al norte de Siberia sí ha experimentado un calentamiento en invierno, aunque por otro lado Alaska se ha enfriado. En verano, la temperatura en el Mar de Ross, en la Antártida, ha aumentado, pero sin embargo, en la parte occidental del Mediterráneo se ha detectado una leve tendencia al enfriamiento.

    Durante el siglo XXI la temperatura media global en invierno ha permanecido estable, mientras que en verano ha subido dos centésimas
    En esta misma línea se posiciona Syun-Ichi, director fundacional del Centro Internacional para la Investigación del Ártico que, utilizando también datos de la NASA, muestra que el incremento de la temperatura en el hemisferio sur ha parado, al igual que en los océanos.

    El profesor titular del Laboratorio de Climatología de la Universidad Jaume I de Castellón Enrique Montón recuerda que los observatorios marcan la temperatura de su ambiente puntual. Teniendo en cuenta este aspecto, los observatorios grandes, ubicados en las ciudades más amplias, han quedado englobados dentro de una burbuja humana de aire caliente. Sin embargo, en los observatorios pequeños, limpios de efecto urbano, el aumento de la temperatura se ha detenido.

    El CO2 no lo es todo
    Syun-Ichi explica que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU y los científicos que apuntan a un cambio climático catastrófico se basan en la hipótesis de que el aumento de las temperaturas se debe al incremento de las emisiones de GEI en la atmósfera. Sin embargo, este experto subraya que el tiempo y el clima también están controlados por la naturaleza, y por lo tanto, el CO2 no es la única variable.

    En la misma línea, el profesor Montón, que lleva 16 años investigando el clima, sostiene que la causa de la detención del ascenso térmico en estos últimos años puede ser el descenso de la actividad solar (el ciclo actual es menos intenso que en los años 80 y 90).

    Jorge Olcina, climatólogo de la Universidad de Alicante, además de la explicación solar, señala también, aunque en menor medida, el fenómeno de La Niña que acaba de pasar, y que contribuye a enfriar la atmósfera terrestre.

    En definitiva, este grupo de científicos escépticos con la hipótesis oficial del cambio climático reclama más investigaciones que tengan en cuenta todas las posibles variables, y que lejos de posibles intereses, se pueda conocer realmente el efecto de la actividad humana en el clima y en qué medida puede estar cambiando. De esta manera, las posibles decisiones se podrán tomar de manera más objetiva y proporcionada.
    Gracias:
    ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

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    Reintroducciones, ¿todo vale?

    Las políticas de Medio Ambiente han posibilitado una paulatina recuperación de las especies en peligro más emblemáticas · Los ecologistas critican que aún no existan planes de actuación tal y como marca la ley.

    No sólo sobreviven, sino que también crecen. Las especies emblemáticas en peligro de extinción radicadas en Andalucía han experimentado en los últimos años un incremento paulatino. No es espectacular, pero sí constante. En algún caso, como el del águila pescadora, se ha dado un renacimiento, ya que a esta especie se la daba por extinguida. "Hemos empleado el hacking, que consiste en criar a los pollos en jaulas y soltarlos en edad de volar; estos animales crían en el lugar donde nacieron, por lo que tenemos la garantía de que volverán", afirma Fernando Ortega, jefe del servicio de Flora y Fauna de la Consejería de Medio Ambiente.

    Este sistema, que ha tenido como resultado la presencia de dos parejas de águila pescadora en los Alcornocales y el Odiel respectivamente, también se aplica al águila imperial. Junto a la cría, los técnicos de la Junta han desarrollado, con éxito, medidas preventivas como la inspección de cebos con veneno, y el arreglo de tendidos eléctricos, culpable en gran medida de la práctica extinción del alimoche.

    El lince, con el programa Life, es la estrella de las políticas de recuperación. Este año los resultados han sido muy esperanzadores, aunque el crecimiento es mucho más acusado en Sierra Morena que en Doñana. En el Parque este animal sufre el aislamiento y la escasez de corredores ecológicos que enlacen con otras reservas. "Se está investigando otra causa del menor crecimiento, y es su escasa variabilidad genética; por cruzamos la sangre de los de Doñana con los de Sierra Morena, para mejorar su población", dice Ortega.

    Organizaciones ecologistas como Adena y Ecologistas en Acción alaban "el interés" y las "líneas de trabajo" llevadas a cabo desde Medio Ambiente, pero critican la ausencia de un marco legal. "La Ley de Especies y Espacios Protegidos del 89 preveía un plan de recuperación, con rango legal, para cada una de las especies en peligro. Por ejemplo, con el buitre negro se podrían establecer prohibiciones en la gestión forestal en época de cría. La Junta no ha presentado ninguno; otras comunidades, como Extremadura y Castilla la Mancha, ya lo tienen para el lince y el águila imperial". Es lo que opina Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF/Adena. En sentido parecido se manifiesta Joaquín Reina, de Ecologistas en Acción. "Hace cinco años la Consejería reunió a cien personas en Aracena y elaboramos los borradores de unos veinte planes de actuación. Desde entonces, no sabemos nada". La Ley de Biodiversidad de 2007 contiene la misma obligación, pero con un periodo de cumplimiento de tres años. Desde la Consejería se asegura que aún se está en plazo y que es ahora cuando están elaborándose los borradores. 

    Adena aporta ideas. Hay una especie que no está en la lista roja que publicó Medio Ambiente en 2001, aún no actualizada, y que para esta organización es fundamental: el conejo de monte. "Por su capacidad reproductiva, antes era casi una plaga, y ahora, por la misomatosis y la neumonía hemorrágico-vírica de los años 70, casi han desaparecido; y se sigue gestionando igual que hace 30 años, sin restricciones especiales a la caza", afirma Luis Suárez, que añade: "Si se pusiera en marcha un programa completo de recuperación, se acabaría el problema de las especies predadoras, incluida el lince".

    Otro reto es el del cambio climático, y en este sentido es significativo un dato de 2008. La presencia de aves, por ejemplo, oscila de año en año, ya que dependen de la pluviometría. Pues bien, en estos meses su número se ha reducido significativamente, debido a que no llovió en invierno. "Ha llovido en primavera, y ya era tarde. Las aves necesitan que los humedales estén en condiciones para criar y si no se van a otro sitio", afirma Fernando Ortega, quien cree que aún es pronto para advertir en esto un síntoma. "Llevamos pocos años de seguimiento y por ahora las fluctuaciones entre periodos más favorables y menos húmedos son las normales; habrá que hacer una serie de diez o quince años para saber su evolución". Medio Ambiente ya está soltando ejemplares de focha moruna criadas en cautividad en balsas de riego, para prevenir la posible falta de agua en las naturales. Luis Ramírez, de Adena, asegura que el gran reto es de hacer "una gran proyección de futuro y reservar nuevos hábitats para las especies que puedan estar amenazadas, como las del litoral".

    La recuperación de especies emblemáticas es paulatina, aunque algunas, como el lobo, se mantienen milagrosamente estables, con entre seis y diez parejas, en las sierras de Andújar y Cardeña y Montoro. Pese a todo, están en situación de máximo riesgo. Cualquier infección puede ser fatal, y son dañinas también lo son la fragmentación del territorio, con obras que pueden tener impacto ambiental, o la presión urbanística. Esta es la paradoja: nunca la naturaleza había estado tan amenazada y al mismo tiempo tan protegida.
    Fuente:
    Tomás Monago (http://www.diariodecadiz.es/)

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